El Banco Central Europeo (BCE) lleva meses pidiendo a las entidades financieras que vigilen el riesgo de impago de empresas y particulares. Las pymes están bajo la lupa de todo el sector porque tradicionalmente son las primeras en caer. Es por ello que el gremio, en España , ha disparado su ‘ejército’ de asesores para poder enfrentarse con más personal a los problemas que puedan surgir. Los créditos se clasifican en tres estadios. ‘Stage 1’, que son préstamos que se están pagando; ‘stage 2’, que son préstamos que se están pagando pero que están en vigilancia especial por riesgos; y ‘stage 3’, que son préstamos de los denominados dudosos, es decir, que han entrado en morosidad o se descuenta que serán morosos. Con estas categorías, las instituciones monetarias instan a los bancos a poner el ojo sobre los dos últimos estadios. Noticia Relacionada estandar Si El BCE llama a los gobiernos a retirar los programas de ayudas para paliar la inflación Rosalía Sánchez La institución confirma otra subida de tipos en marzo y sugiere un nuevo alza del precio del dinero en mayo Eso están haciendo las entidades desde que acabó el verano. Y no es casual que sea desde ese momento. A partir del tercer trimestre, con la inflación haciendo mella en empresas y familias, se dio comienzo a l as subidas de tipos del BCE . El objetivo era domar los precios, disparados a doble dígito, aunque ello costara una caída de la economía. Las casas de análisis empezaron a dar por casi segura una recesión en la zona euro, con Alemania como una de las grandes damnificadas. En España también se hablaba de caídas del PIB. Esa situación provocó que los bancos se pusieran en alerta, tanto por los mensajes que trasladaba en privado y en público el BCE , como por iniciativa propia. Tras el verano comenzaron las llamadas a las consultoras y expertos financieros externos para ampliar los servicios que tenían contratados, según fuentes del sector. Empezaron los contactos con empresas especializadas en reestructuraciones y refinanciaciones de deuda para tratar de anticiparse a situaciones indeseadas. En la memoria estaban todavía las ratios de morosidad a doble dígito de la crisis financiera. Problemas empresariales Las subidas de tipos han sido la puntilla en el aumento de costes de las empresas En esas llamadas, los consultores al otro lado del teléfono siempre recibían -y reciben- el mismo mensaje: «Necesito que me ayudes con estas empresas» . Los sectores industriales y de alimentación son ahora los que están en la diana. Lo cierto es que los bancos tienen de por sí equipos internos especializados en reestructuraciones de empresas, pero la carga de trabajo, así como la complejidad de las operaciones, provoca que tengan que buscar compañías que les apoyen con dedicación exclusiva. ¿Dónde está el problema de las empresas ahora mismo? En su estructura de costes. La inflación de todo 2022, y que aún se arrastra en 2023, ha provocado que los costes de las compañías se disparen y los márgenes, en muchos sectores, se estrechen. Los números no dan como antes y pese a que los ingresos incluso se mantengan, si los gastos no paran de crecer, el problema surge enseguida. Las deudas que tienen las empresas siguen muy presentes y de hecho se han agrandado desde la pandemia, cuando muchas necesitaron solicitar créditos de urgencia avalados por el Estado, a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO) . Con menos margen, la posibilidad de hacer frente a las deudas se estrecha… y la puntilla la están dando las subidas de tipos de interés del BCE, que encarecen el crédito. Tasa de morosidad 3,68 por ciento Esta es la ratio de mora en la banca actualmente. Las entidades descuentan que pronto empezará a aumentar «La vuelta de tuerca ha sido el incremento del coste de la deuda», indican desde una gran consultora. Ni en las consultoras ni en los bancos esperan una avalancha de problemas pero sí tensiones ya que las perspectivas para este año no son de mejora. La tasa de mora se sitúa en el 3,68%, tras años a la baja, pero ahora las entidades ya descuentan que pronto habrá un cambio de ciclo y se verán aumentos. Ante esta situación, cada vez son más las llamadas desde la banca hacia las consultoras expertas en reestructuraciones para que les ayuden con soluciones. Es decir, analizar empresas que están o pueden estar en problemas, ver la salud de su deuda y trazar una estrategia y un plan para que no entre en impago. Créditos problemáticos Sin embargo, surgen problemas por ejemplo en aquellas empresas que solicitaron créditos avalados por el ICO, que tienen preferencia en la devolución, para los que se exigieron mayores garantías y con los que ahora no es nada sencillo acometer reestructuraciones. Se encuentran empresas que necesitan refinanciar algún crédito, pero para ello necesitan tirar de ‘cirugía financiera’ ya que se debe contar con el ‘OK’ del ICO por estar en la masa de deuda de la empresa en cuestión con unas garantías concretas. En caso meter la pata en una reestructuración, relegando de alguna manera el préstamo del ICO, el banco perdería el aval público que respalda ese crédito. Más allá de ello, fuentes bancarias indican que las entidades financieras reforzaron durante la pandemia sus equipos de reestructuraciones, en 2020. Y que esos refuerzos no se han revertido por estas necesidades que surgen ahora. También destacan esas mismas fuentes que se está teniendo acceso a informes internos de las consultoras especializadas en reestructuraciones para tratar de detectar patrones comunes en las posibles insolvencias; conocer a fondo cada sector para intentar anticiparse.