No habría clásico en la final Copa, eliminados antes de tiempo Real Madrid y Barcelona , pero sí que lo habría en la Minicopa . El torneo paralelo que disputan los infantiles de los mejores clubes de la ACB y que congregó en la mañana del domingo a 8.630 personas en el Olímpico de Badalona. Una fiesta del baloncesto de formación. Récord histórico que tuvo su figura en Mahamadou Landoure , el MVP de la final, autor de 56 puntos y 82 de valoración. Medir 2,11 metros con trece años es una ventaja difícil de disimular cuando se juega al baloncesto. Quizá por eso, el Madrid volcó todo su ataque en los brazos de Landoure, un chaval de Mali cuya figura sobresale (mucho) por encima del resto. Los primeros once puntos de los blancos en la final llevaron su firma, un torrente ofensivo único que no tardó en secar el Barcelona. Sin su aportación momentánea (duró lo que tardaron los pívot azulgranas en cargarse faltas), el Madrid sufrió un colapso, pues ni Ona ni Teixidó estaban acertados. Tampoco Popovic, otro de los puntales ofensivos del equipo, lo que permitió al Barça marcharse en el marcador. Código Desktop 💪💪💪
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February 19, 2023
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Los azulgranas, con un juego más coral, explotaron su velocidad al contragolpe para maltratar a su rival con un parcial de 5-20 que dinamitó la final (15-31, min. 13). Pusieron contra las cuerdas a un conjunto blanco huérfano de argumentos que se agarró a Landoure como su único salvavidas. El pívot de referencia que, además de su estatura, cuenta a sus 13 años con un cuerpo que ya quisieran muchos jugadores de la ACB. Su físico imponente le sirvió al Madrid para ir recortando la diferencia, en una remontada lenta que al descanso seguía siendo insuficiente (36-45). Lo era, porque en el Barcelona todos arrimaban el hombro, liderados por un Hugo Tamayo perfecto, autor de once puntos sin fallo. Solo dos de los doce jugadores azulgranas se fueron al vestuario sin anotar. Exhibición coral que se llevó el aplauso de la grada. No cambió el panorama con la reanudación, pues seguía confiando el Madrid en su bastión (24 puntos y 15 rebotes al descanso) y esta vez su efectividad se unió al bajón de acierto del Barcelona. Un cóctel que permitió la remontada blanca, culminada antes del último cuarto (60-58). Además, despertaron Ona y Teixidó, uno de los héroes de la grada, donde estaban todos sus amigos. Quedaban diez minutos para decidir la final a los que Landoure, visiblemente cansado por sus minutos en pista, llegó con 38 puntos en su casillero, 25 rebotes y 59 de valoración. Una brutalidad. Más que nadie en los últimos años en el torneo. Más incluso que un tal Luka Doncic en 2013 o que los 57 de Baba Lipasi el año pasado. Le quedaba además un cuarto al gigante del Madrid, que siguió sumando sin inmutarse. Sellando una actuación histórica ante la que nada pudo hacer el Barcelona. MÁS INFORMACIÓN noticia No El Unicaja deja la Copa sin gigantes noticia No Las claves de la debacle del Real Madrid: sin alma, sin líder y sin puntería Y eso que los azulgranas pelearon hasta el final, con Oriol Filba liderando un ataque que se diluyó con el paso de los minutos. A la misma velocidad que se agigantaba la figura de Mahamadou Landoure, cuyos números al final del partido forman ya parte de la historia de la Minicopa y atraen los ojos de medio mundo. Cerró el partido Landoure con un mate magnífico, guinda a un partido para el recuerdo. 56 puntos, 33 rebotes y 5 tapones. 14 faltas recibidas y 82 puntos de valoración . Una monstruosidad que regaló al Madrid su noveno título de la Copa de los niños. Alegría celebrada por todo lo alto que no esconde un fin de semana gris para los blancos, que endulzan de esta manera su fracaso de ayer en semifinales.