Es el más ocioso, perverso y corrosivo de todos los sentimientos humanos. La experiencia del envidioso individualmente no tiene dignidad. A diferencia del rencor y el odio que pueden tener motivos nobles, la envidia es un sentimiento enmascarado, sin sustento legal, artero, ruin, bajo, oscuro, oculto, cebado en la animación que corresponde a los delincuentes, a los corruptos y a los asesinos; lo peor de nuestras sociedades.