«Los polígonos industriales, en su origen, era donde las ciudades despachaban las actividades insalubres, molestas y lo que no querían en el centro de la ciudad», explica Antonio Viader , gerente de la Coordinadora Española de Polígonos Empresariales (CEPE). «Los sacaban fuera, a zonas donde se pudiesen llevar a cabo actividades que no se podían desarrollar en el centro», añade. Así es como surgieron las primeras zonas manufactureras. Llegaron a ser uno de los principales motores de la economía en España. Sin embargo, en los años 80, el ladrillo y el turismo se hicieron con ese puesto. Esto derivó en que el sector nacional se fuese descuidando poco a poco y se deslocalizara la producción, especialmente hacia China. Sin embargo, la pandemia dejó un escenario que nadie se esperaba. De repente, todas las conexiones se rompieron y las cadenas de suministro ya no funcionaban. Fue en ese momento en el que, desde las instituciones europeas, se comenzaron a elaborar nuevas políticas para una reindustrialización que permitiese a las empresas estar al mismo nivel competitivo. La necesidad de implantar estas medidas se ha visto subrayada tras el estallido de la guerra en Ucrania , que no ha hecho más que remarcar la dependencia que existe en el continente hacia otros países. España es uno de los Estados que está empezando a aumentar sus esfuerzos en la industria. De hecho, hace no mucho tiempo se lanzó un proyecto para convertirla en 4.0, es decir, que la digitalización fuese mayor que la que existe ahora. Sin embargo, uno de los escalones por los que tiene que pasar para poder llegar a ser competitiva de nuevo son los polígonos industriales, los grandes olvidados del Gobierno. Según apunta Antonio Viader desde la Coordinadora Española de Polígonos Empresariales, todavía hace falta una política industrial clara y con unos objetivos ambiciosos. «Si calculas lo que generan los polígonos empresariales para los municipios donde están ubicados en términos de tributación y luego calculas lo que los ayuntamientos reinvierten en esos polígonos, la diferencia es abismal», explica. Noticia Relacionada Un pueblo de Guadalajara llena sus calles de cámaras de videovigilancia y tendrá seguridad privada nocturna ABC Ahora el sistema cuenta con 27 puntos de videovigilancia, once de ellos con capacidad de leer las placas de matrícula de los vehículos que transitan por los accesos y salidas del municipio «La norma general es que los polígonos están muy abandonados en cuanto a inversión en infraestructuras y mantenimiento», indica Viader. Esta situación está motivada por la falta de una visión clara de lo que podrían llegar a suponer los polígonos industriales en la economía si se llevasen a cabo nuevos proyectos de digitalización. Los expertos que trabajan en esta materia aseguran que si no se cumple con esto, no será factible conseguir esa ansiada industria 4.0. «A nadie se le ocurriría infradotar a los hospitales o al sistema educativa. Sería una completa locura. Debería ser igual con los polígonos industriales», reclama Viader. La falta de una política de reindustrialización sólida no ha sido un impedimento para que se desarrollasen algunas iniciativas que buscan modernizar y digitalizar los polígonos. Una de las más novedosas llega de la mano de la empresa española inAtlas, que se dedica a la tecnología geoespacial. Se trata de un mapa en el que están detalladas todas las características de los núcleos manufactureros que hay en el país. Esto no solo permite comprobar el espacio que estos ocupan, sino también ver cuál es su valor actual y cuál podría llegar a ser en el futuro. Es una herramienta que nace de la «necesidad del sector de poder identificar todos los polígonos industriales y empresariales y poder cuantificar cuál es la economía que se está generando en los polígonos industriales (facturación, número de empleados, sectores de actividad…)», explica Luis Falcon , CEO de la compañía. Códigos QR para la gestión sostenible de residuos Las iniciativas de modernización que está realizando estas infraestructuras son numerosas y variadas. Y hay proyectos que están señalando nuevos horizontes. «Hay polígonos que están haciendo una apuesta muy fuerte por una gestión sostenible de los residuos que generan y, para ello, tienen sistemas inteligentes», explica Antonio Viader, gerente de CEFE . Esto se traduce en que a través de una tarjeta identificadora o un QR se generan métricas de cómputo de los residuos separados de cada compañía, de manera que, «si reciclan, reaprovechan, reutilizan y reducen mucho su consumo, el sistema digital de residuos te premia y pagas menos, mientras que si eres un producto menos responsable, tienes un sobrecoste en gestión de residuos», añade. Visión Global La herramienta de Geomarketing inteligente , el nombre con el que han bautizado este mapa, permite «identificar todo el ecosistema que está dentro de los polígono industrial». Esto otorga ventajas tanto a empresas privadas como al sistema público, puesto que permite conocer qué empresas están ahí instaladas, los proveedores o las compañías de valor añadido (las centradas en innovación). De esta manera, por ejemplo, una empresa que está pensando en instalarse en un polígono industrial puede saber rápidamente si es mejor hacerlo en una zona u otra. De cara a las administraciones públicas, permite cuantificar el valor de la industria. MÁS INFORMACIÓN El ‘Gran Hermano’ del polígono Marconi ya está grabando Los vecinos de Prosperidad vetan las cocinas fantasma: «Solo traen problemas» La iniciativa de inAtlas permite también hacer un mapa histórico. Esto significa que permite saber qué empresas había hace cinco años, por ejemplo, las que hay en el momento o las que puede llegar a haber en el futuro. De esta manera, desde el sistema público se pueden desarrollar políticas concretas urbanas o industriales con el objetivo de potenciar a las empresas que ya hay ahí instaladas. «Para un municipio es muy importante, porque genera un ecosistema de empresas y proveedores alrededor a las cuales les das servicios y, por tanto, generan una economía de escala importante», asegura Falcon.