Los socios del Foro de Sao Paulo no paran en montar sus operetas pacifistas. Al mejor estilo novelesco, escenifican parodias para aparentar que de verdad, les preocupa la creciente violencia que va arropando, o mejor dicho, quemando la piel, de millones de seres humanos entrecruzados en esos territorios compartidos, de lo que fue una vez el sueño bolivariano de La Gran Colombia.