Saltar al contenido
Edición en español Jueves 17 de septiembre de 2026

No les tiembla la mano para el peculado

Cabalgan sobre el lomo de la injusticia

Tampoco se conmueven frente a un niño famélico. La desnutrición es un castigo severo, con secuelas a perpetuidad. Lo paradójico es que “el condenado” a padecerla, nada ha hecho para merecer semejante pena. Pronto cobrará conciencia, que su delito fue nacer en rancho pajizo, hijo de familia despojada de la tierra y que su vecino sea un fundo de agroexportación, que se apropia de tierra y agua.  Que su papá trabaja tres meses al año para el fundo, con jornada de doce horas diarias y gana al mes dos mil ochocientos quetzales, no tiene derecho a IGSS, ni prestaciones sociales. El resto del año, jornalea -cuando hay- por cuarenta quetzales diarios. Sin tierra está jodido, dice. Ahora, ya “logrado”, su papá le cuenta que la policía le persigue a pedido de la empresa vecina: exigió contrato y prestaciones laborales.

 

El condenado a la desnutrición, a sus siete años, ya trabaja, no logra entender bien, salvo que no irá a la escuela; tiene que ayudar a mamá a buscar yerbas para el almuerzo. Mamá y papá le cuentan, que no pueden ir al río a buscar peces, ahora, el río está cercado por la empresa y envenenado por insecticidas. Las yerbas y el agua quedan cada vez más lejos, el pozo de la casa se seco -la empresa con bombas mecánicas saca el agua de la tierra. El macuy y la acelga mueren por agrotóxicos. Sus padres dicen que cuando era muy niño y tenía hambre, mamá se la quitaba con café de tortilla. Casi nunca había frijol y que por eso cuando enfermó y lo bajaron al municipio, le dijeron que tenía baja talla y peso; que no entendería mucho. Ahora con diez años, se siente débil y algunos le dicen que es un poco tonto. Del gobierno, poco sabe, la gente en el mercado del sábado comenta, que solo sirve para robar. Que anda en muletas y que otra vez inauguraron la carretera a la aldea sin hacerla, que el alcalde tiene carro nuevo y ofreció traer para la feria a la “Internacional Conejos” lo cual le alegra.

Sobre el presidente, dice la gente que compró cuartos caros a sus hijos, casa a un ingeniero; tiene finca allá por el volcán, recibe mordidas de rusos, desaloja campesinos de su tierra y finge preocupación por niñez desnutrida. No tiembla, la fiscal es cuata. El condenado, a sus veinte años, se quita las penas con guaro y brinda por las progenitoras de presidente y taimado empresario.







En la sección de Opinión se publican columnas como contribución al debate público, las cuales son responsabilidad exclus iva de su autor y no representan la vi s ión de elPeriódico o la de su línea editorial.


Helmer Velázquez

Abogado y Notario
Miembro del Secretariado de AEU en los años ´70
Asesor laboral y Director de Organizaciones no gubernamentales, nacionales e internacionales (Coordinación de ONG y Cooperativas -CONGCOOP- Mesa de ONG de América Latina, FORUS, Coalición Internacional por el Acceso a la Tierra)
Estudioso del desarrollo rural y los movimientos sociales del campo. Abogado asesor de organizaciones campesinas y sociales. Aspirante a político dentro del movimiento democratico.

Clique aqui para el articulo completeo