Quim Salarich: «Es muy difícil, pero mi nivel da para luchar por medallas»

Anda un poco preocupado por un problema físico que lleva arrastrando desde hace dos semanas, pero sus últimos resultados en la pista le hacen ser optimista. Quim Salarich (Vic, 1994) entra en escena para disputar el eslalon de los Mundiales de esquí alpino, la prueba que pondrá el cierre el domingo a unos campeonatos en los que la representación española ha sido algo irregular, donde el octavo puesto de Albert Ortega en combinada ha sido la mejor actuación por ahora. Salarich, sin embargo, asoma con ganas de ruido. Hace un año logró el mejor resultado de un esquiador masculino en 47 años, un quinto puesto en la Copa del Mundo que puso el broche a una temporada excelente. Fue en la estación francesa de Courchevel, la misma que acoge estos Mundiales. -Con qué sensaciones llega? -Me faltaba ritmo de competición, así que después de la última prueba de la Copa del Mundo, en Chamonix, decidí ir a Suiza a hacer dos pruebas de la Copa de Europa. Fueron bastante bien, con dos quintos puestos. El primer día me quedé a veinte centésimas del podio y el segundo a 36 centésimas de ganar. Fueron cuatro mangas bastante sólidas, con pequeños desajustes que forman parte del deporte. Me noto bastante bien esquiando, aunque a finales de enero me diagnosticaron una hernia que no me ha dejado entrenar mucho. Quizá me falta ese punto a nivel físico. He perdido un poco de fuerza. Pero técnicamente estoy cada vez mejor, soy capaz de hacer más mangas rindiendo. Estoy en la dirección correcta. -Venía de una temporada espectacular y este año parece que le ha costado más arrancar. ¿A qué se ha debido? -Son varias cosas. Hemos probado material nuevo con el que las cosas no han acabado de salir bien. Y luego en la primera prueba de la Copa del Mundo, en Val d’Isere, hice un fallo muy grande. Yo creo que ahí perdí confianza y en las siguientes pruebas fui demasiado a asegurar y me quedaba siempre a las puertas de entrar en las segundas mangas. En tres pruebas me quedé a menos de diez centésimas del corte. Si hubieran caído de cara podríamos estar hablando de tres ‘top 15’ más y de otra temporada espectacular. No puedo decir que la temporada haya sido mala. Pero claro, acostumbrado al año pasado, lo parece. Han faltado pequeños detalles. -Esa temporada tan buena de la que venía, ¿le cambió el aspecto mental? ¿Se ve más preparado ahora para lograr grandes cosas? -Ya son muchas veces las que me he demostrado que soy capaz de conseguir ese tipo de resultados. Lo de ahora son piedrecitas en el camino, pero el trayecto es largo. A veces la pista no refleja el nivel que puedas tener. Todo el mundo entrena duro y hay mucha gente en unas condiciones altísimas. Se ve en el número de ganadores distintos que hay en la Copa del Mundo. Hay una competencia brutal, todo está muy parejo. Y más en el eslalon. -¿Con qué resultado se daría por satisfecho? -Sabiendo que no saldré con un dorsal bajo, el objetivo es acabar entre los quince primeros, que son los que puntúan para la Copa del Mundo. Pero yo voy a ir a tope. En un Mundial hay más tensión de lo normal y se ven muchos errores. Hay opciones de soñar. Se vio hace nada con el resultado de Albert Ortega en la combinada (octavo). Yo ahora no tengo nada que perder y cosas más raras se han visto. -El podio del griego AJ Ginnis en el eslalon de Chamonix es un ejemplo. -En esa prueba solo me sacó 15 centésimas en la primera manga. Él pasó el corte y yo me quedé fuera. Al final, los podios se deciden por pequeños detalles. Si la balanza cae a mi favor, por qué no voy a soñar con las medallas. Es difícil, muy difícil, pero creo que mi nivel da para luchar por ellas. Si estoy en el portillón de salida y no pienso en eso no voy a estar contento. -En Courchevel logró el año pasado ese quinto puesto histórico. ¿Hay química con la pista? -Esta estación me trae buenísimos recuerdos. Por desgracia, la pista no es la misma. Pero si es igual de regular que aquella, sin muchos cambios de pendiente que es lo que a mí me puede perjudicar por mi peso y estatura, me puede ir bien. -Cuántos días pasa fuera de casa al año? -Pues la verdad es que bastantes. Diría que entre el 60 o el 70 por ciento de los días. A veces es bastante duro. Puedo estar más de dos meses sin pisar mi casa. Es parte de este deporte, y si lo hago es con todas las consecuencias. -¿Le compensa? -Si no lo hiciera, no estaría aquí, claro. -¿Y qué piensa cuando ve a esquiadores de otros países que lo tienen mucho más fácil que usted? -Da un poco de rabia. Pero el hecho de ver lo mal que lo has pasado durante este trayecto también provoca que las recompensas las saborees más. Le das mucho más valor a lo que has hecho bien. -Desde fuera parece que el esquí alpino español por fin está despegando. ¿Es así? -Hay una progresión evidente, y eso dice mucho del trabajo de la Federación. Tenemos que lograr más regularidad, estar siempre en las segundas mangas y luchar por el ‘top 15’ o el ‘top 10’ en cada carrera. Y si un día sale bien, hacer un podio como el del griego.

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Author: Pablo Perez