Profesores forzados a referirse a los alumnos como “todes”, Thomas Jefferson descalificado como ideólogo de la democracia universal y considerado ahora un vulgar propietario de esclavos, el piropo a las damas, no importa cuán fino y poético, categorizado como abuso sexual, el equipo de Los Indios de Cleveland obligado a cambiar de nombre, el participio presente borrado de la gramática española porque no cuadra con “pacienta” o “estudianta”. Son muestras de una impuesta corrección que también se expresa en intolerancia en la literatura, las artes plásticas, el teatro, en las ideas.