Francisco de Goya, de vivir en la Nicaragua de hoy, habría tenido de sobra motivos de inspiración para sus fantasmales Pinturas Negras, teniendo de modelo el aquelarre político del gobierno de Daniel Ortega y Rosario, su brujeril pareja. Es cotidiano el terror que asedia a quienes no veneran las ejecutorias sombrías de esta satrapía fantasmal. El ritual, que no cesa, se regocija en todas las formas de castigo: prisión, tortura, muerte, confiscación de bienes, deportación y, recientemente, la llamada apatridia, aplicada a aquellos adversarios que estén fuera del alcance de sus garras.