No ganará el mejor. Eso nunca sucede. Ganará el más hábil para manejar los hilos. El más hábil o más sucio. Ya se verá.
De más está decir que una de las protagonistas para estas elecciones serán las redes sociales y plataformas digitales. En las dos columnas anteriores destacamos algunas ventajas y desventajas de la utilización de estas plataformas y en esta columna, continuaremos analizando algunas desventajas, siempre desde la perspectiva de la comunicación política:
- Desinformación y netcenters
No ha sido suficiente el esfuerzo de las casas matrices de las principales redes sociales para evitar los flujos de desinformación y la proliferación de usuarios falsos que abundan en las redes con el único fin de apoyar ciegamente o desprestigiar a todo costo a diversos perfiles digitales. Por eso, WhatsApp, Instagram, TikTok, Twitter y Facebook siguen siendo nidos perfectos para la proliferación de noticias falsas. Esto ya lo sabemos, pero el problema es que cada vez más estos métodos de desinformación suelen perfeccionarse para que sean menos perceptibles por los usuarios humanos. El deepfake es una de las tantas vías efectivas para engañar. Por eso, que unas elecciones generales versen sobre el terreno digital implica que sean unos comicios cargados de falsedades y verdades a medias, impulsados en los ciberespacios.
- Eliminación de vehículos
Es muy común que por la dinámica digital que vivimos, el candidato pueda pensar que no necesita a la prensa, al debate público o algún tipo de intermediario para hacer llegar la información que a le interesa. Pero está gravemente equivocado quien piense así. Si bien los vehículos digitales sí que pueden llevar a alguna parte, el profesionalismo de los medios y el prestigio de la exposición de ideas mediante un debate público (como lo vimos en el punto 2 de la columna anterior), difícilmente serán superadas por un perfil en redes sociales hiperparcializadas, sesgadas e incapaces de burlar a los algoritmos de selección de tendencias e intereses.
Bukele, Boric e incluso Petro habrán hecho buen uso de estos vehículos digitales, pero ninguno pudo obviar al cien por ciento los canales tradicionales. Por más que Bukele se ausentase a los debates o prefiriera compartir el plan de gobierno por Facebook, la prensa y el debate sigue y seguirán allí. De hecho son, hoy por hoy, sus talones de Aquiles.
Ningún vehículo es mejor que otro, simplemente son más convenientes para ciertos viajes. Las redes sociales y la exposición en plataformas digitales es hoy más que nunca necesaria y hacerlo de manera adecuada es un arte que requiere de profesionales estrategas detrás. Pero las redes son rutas alternativas para llevar los mensajes. Un reportaje, artículo y entrevista producido en un medio profesional siempre hará de esa información una más creíble, respetable y poderosa. Por ahora.
Entonces, hagamos un recuento. Como ventajas tenemos: (I) segmentación, personalización y medición, (II) creación de imaginarios sociales teledirigidos, (III) verificación instantánea en comunidades digitales de las posturas del votante, y (IV) masas individualizadas. Y desventajas, tenemos: (I) la creación de realidades ficticias, (II) pérdida del contacto, acomodamiento del elector y el electorado, (III) desinformación y netcenters (IIII) eliminación de vehículos.
No ganará el mejor. Eso nunca sucede. Ganará el más hábil para manejar los hilos. El más hábil o más sucio. Ya se verá.
@godoyesjd
En la sección de Opinión se publican columnas como contribución al debate público, las cuales son responsabilidad exclus iva de su autor y no representan la vi s ión de elPeriódico o la de su línea editorial.

Juan Diego Godoy
Comunicólogo, periodista, columnista y profesor universitario. Máster en Periodismo, con especialización en análisis político. Apasionado por la política, cultura y tecnología.