Retos en una democracia restringida

Cuando vemos que no se puede caer más bajo, viene otra administración que nos demuestra como la ambición y el cinismo puede cooptar toda la institucionalidad solo para sus propios enriquecimientos.

María Dolores Marroquín / La Cuerda

Tuit

El proceso electoral ya va encaminado, vemos como los partidos políticos de derecha, que valga decir han gobernado los últimos 40 años y producto de ellos estamos como estamos, están colocando a los ejemplares más corruptos, doblemoralistas y perversos a competir para ocupar los puestos en las instituciones que definen la administración de los recursos comunes y de alguna manera el destino de la sociedad.

Por su lado partidos progresistas y comités cívicos están colocando miradas diferentes para el futuro del país, tratando de inscribir a personas que puedan colocar nuevas iniciativas que beneficien a los sectores más empobrecidos y necesitados, tales como las que reduzcan la mortalidad infantil por desnutrición, que proporcionen más inversión en educación y salud, las que apoyen a la economía campesina a sobrevivir en la crisis económica mundial, las que aporten a reducir la violencia contra las mujeres y las niñas, entre otras.

Con justa razón hay quienes desde la desesperanza y con decepción ven con recelo participar en este proceso, sin embargo, nuevas ideas están en debate en este momento difícil en que nos encaminamos a profundizar la debacle que nos han provocado los gobiernos anteriores. Cuando vemos que no se puede caer más bajo, viene otra administración que nos demuestra como la ambición y el cinismo puede cooptar toda la institucionalidad solo para sus propios enriquecimientos. 

Podría decir que dos grandes ideas están circulando en este momento. La primera, que en palabras de la socióloga argentino/cubana Isabel Rauber es desenfocar el sentido tradicional de las elecciones. En la democracia burguesa el objetivo de estos procesos es cambiar para que todo siga igual; se piensa en las elecciones como momento para la toma del poder. Cambiar esta idea significa ver las elecciones como la vía para la transformación, haciendo democracia de a diario, fortaleciendo pensamiento crítico y organización de forma cotidiana. Es decir, no se trata de ganar elecciones y ocupar cargos creyendo que por el solo hecho de estar en la administración del poder, ya aportamos a resolver el problema de fondo.

La segunda, que es complementaria con esta idea, es lo necesario y urgente que es cambiar la correlación de fuerzas en el Congreso, es necesario dejar de votar por las mismas personas que se postulan en el mismo o en otro partido. Se necesitan nuevas ideas y por eso hay una campaña que claramente llama a ni un voto por los mismos, los que ya han estado y solo se han servido del Estado para ser más ricos. 

El momento es clave, la decisión nos compete a todas y todos. Hay que movernos para que las condiciones se modifiquen. Votar hoy sin vender el voto, sin dejarnos engañar con ofrecimientos irreales, de manera informada, consiente y responsable es un compromiso con nosotras y nosotros mismos, con nuestra familia y nuestra comunidad.







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La Cuerda

Asociación feminista que trabaja por la emancipación y el cuidado de la red de la vida.

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Author: Maria Suarez