Rusia ha lanzado este viernes un ataque masivo contra Ucrania, solo un día después de que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, concluyera su gira europea, un periplo que le ha llevado a Londres, París y Bruselas y le ha permitido reunirse, entre otros, con el primer ministro británico, Rishi Sunak; el presidente de Francia, Emmanuel Macron; y el canciller de Alemania, Olaf Scholz. Según la información disponible por ahora, los ataques rusos han comenzado de madrugada, afectando a varias regiones ucranianas y dañando de nuevo gravemente el tejido de la red eléctrica del país. Uno de los ataques más crudos se ha producido contra la ciudad de Zaporiyia, al sur de Ucrania, donde las tropas del Kremlin han lazando 17 misiles. En concreto, y según la Fuerza Aérea de Ucrania, Rusia ha disparado «seis misiles de crucero Kaliber» y «hasta 35 misiles guiados antiaéreos S-300 en las regiones de Járkov y Zaporiyia», y ha utilizado «siete drones Shahed», informa AFP. A eso hay que añadir las explosiones que se han registrado en Kiev, donde en este momento suenan las sirenas antiaéreas, y de las que han informado fuentes citadas por Reuters. Como viene siendo habitual, Rusia lanza esos ataques después de que la comunidad internacional dé muestras de su compromiso con la victoria de Ucrania. En este caso, además, los bombardeos parecen ser una advertencia contra las nuevas peticiones de armas realizadas por Zelenski, que desea recibir ahora aviones de combate que permitan mejorar las fuerzas de su Ejército, notablemente reforzado después de que varios países acordaran enviar carros Leopard y Abrams.