Sánchez vuelve de Rabat como Cagancho de Almagro , matador de toros español de grandes genialidades y numerosas espantadas. Vuelve, pues, el presidente del Gobierno sin acuerdos efectivos y prácticos para nuestras empresas, aunque con la misión de «evitar lo que nos ofende». Las trabas burocráticas o la inseguridad jurídica que sufren nuestras empresas debían de ser para él muy poca cosa para tratar en otra cumbre donde la imagen de España no caía tanto desde el famoso paseíllo con el presidente norteamericano, Joe Biden . Un memorando sobre cooperación triangular, un protocolo de desarrollo sostenible, un acuerdo para el ámbito fitosanitario y un pacto sobre la gestión descentralizada de los recursos hídricos son algunos de los ‘grandes’ logros de la Reunión de Alto Nivel ( RAN ) con la que Sánchez y los ministros del PSOE se han dado un garbeo por Marruecos . La rama podemita con cartera se hizo un Garamendi y le dijo al presidente eso tan socorrido de «ve yendo que si eso ahora voy yo». Y así estamos, en el país del ‘id yendo y el asómate tú, que a mí me da la risa’. Porque es de risa que Sánchez y su trompetería quieran vender como éxito comprometerse a «evitar todo lo que ofende» junto a un póster de Mohamed VI , de vacaciones por Gabón . Lo peor no es que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares , haya metido en la boca del lobo a Sánchez y con él la buena imagen de toda España -independentistas incluidos-, sino que la ilustre comitiva regresa con la cabeza caliente y los pies fríos. Lo dicho, ni una sola mención a Ceuta y Melilla , ni un compromiso firme sobre la eliminación de trabas comerciales a nuestras empresas, ni una mísera promesa de acabar con la inseguridad jurídica y las decisiones discrecionales y arbitrarias que acaban con las aspiraciones de nuestras compañías en aquel territorio. ¡Qué va! Sánchez se subió al avión con su Gobierno insultando a nuestros empresarios y se volvió con un puñado de humo bajo el brazo y su reputación bajo mínimos, justo ahora que parecía recuperarse del bochornoso episodio del, como decía, paseíllo con Biden de hace unos meses. Nadie esperaba que el presidente enmendase la plana a sus ministros por atacar a Juan Roig , Amancio Ortega , Ana Botín y demás, pero hasta sus medios adictos calculaban que la Reunión de Alto Nivel hiciera honor a su pomposo nombre y no les obligara a esconderla bajo tres capas de titulares prosopopéyicos y un par de fotografías de ‘Vacaciones en Rabat ‘. La cumbre se saldaba con un par de tuits, y para remate le estaban esperando los datos del paro de enero y otra subida de los tipos de interés. Cierto es que el arranque de año siempre suele ser malo en términos laborales, pero ahora lo grave es que se confirma la desaceleración de la creación de empleo, mientras el FMI empeora sus previsiones de crecimiento para España mientras se les mejora a los países de nuestro entorno. Si a ese guiso le añadimos la subida de las hipotecas, hasta 4.000 euros más al año de media, y el aumento de los carburantes en lo que va de 2023, entonces nos sale un potaje incomible; nos queda una rueda de molino con la que Sánchez y sus aplaudidores -ahora acongojados y escondidos- quieren que comulguemos. Sin olvidar, por cierto, las cifras que envuelven -sepultan más bien- a nuestros autónomos: un colectivo de más de tres millones de trabajadores, muchos de ellos con empleados a su cargo, y que aún se lame las heridas de una pandemia que frenó por completo su actividad y de una escalada inflacionista que ha impulsado un 25% los costes de producción del último año. Y para muestra un botón de actualidad lleno de números rojos: la pérdida en el último año de 20.800 autónomos. La peor cifra desde 2012. O lo que es lo mismo, 671 autónomos menos cada día del pasado mes. ¿Cifras letales o no? Para hacérselo mirar alguno/a… El caso es que el presidente del Gobierno tiene a la vuelta de la esquina las elecciones de mayo y muchas fotos va a tener que hacerse con el presidente francés, Emmanuel Macron , y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen , para recuperarse de la imagen de paciente español que se trae del otro lado de la verja. Es lo que tiene la política ficción que le han preparado los ‘migueles’ y otros brujos visitadores noveles, que creen saber pero… y que han embaucado al más resiliente monclovita con un viaje a ninguna parte del que el presidente de los empresarios, Antonio Garamendi , supo bajarse a tiempo. Parece que va siendo hora de que la serie de Sánchez se busque nuevos guionistas, porque parecía un drama y va a resultar una comedia. Para nuestras empresas y empresarios, por desgracia, una tragedia. MÁS INFORMACIÓN Sánchez, contra los empresarios en todas partes y al mismo tiempo Europa, freno de emergencia para los derrapes sanchistas ¡Ah! por cierto, próxima parada, Angola . Que ahí sí, el presi -que ya abrió camino en abril de 2021- le pide al Rey que acompañe al ministro Albares y a la presidenta y secretaria de Estado, Xiana Méndez , junto a empresarios españoles -también se desplaza Garamendi -, un país de lo mejorcito de África para invertir -aunque, claro está… para valientes-. Otro punto en el haber de Sánchez de cara a la próxima Presidencia Española de la UE: España , como valedor de los intereses angoleños ante las políticas europeas. Otros deben espabilar ya.