Una mujer toca la kobza, un instrumento tradicional ucraniano, en una calle de la ciudad ucraniana de Leópolis. Durante el año de invasión rusa la música ha alentado a los ucranianos a resistir, ha aportado un refugio psicológico en medio de la destrucción y ha reflejado los cambios tectónicos en la sociedad del país invadido. EFE/ Rostyslav Averchuk