Tormenta de escándalos sexuales en la cúspide del fútbol francés, dejando al descubierto la doble o triple vida de Noël Le Graët , presidente de la Federación Francesa de Fútbol (FFF), y Achraf Hakimi , lateral del Paris-Saint-Germain (PSG), que no están solos, ni mucho menos, en dejarse arrastrar por las sirenas de la vida nocturna parisina. Tras muchos meses de revelaciones sobre su comportamiento «íntimo» con un rosario de señoras y señoritas, Noël Le Graët se vio forzado a anunciar su dimisión ayer por la mañana como presidente de la FFR, tras la publicación muy parcial de un resumen oficial de su comportamiento transmitido a la ministra de Deportes, Amélie Oudéa-Castéra, que concluye de este modo: «Le Graët no tiene la legitimidad indispensable para administrar y representar al fútbol francés. Su consumo excesivo de alcohol y su comportamiento inapropiado con las mujeres, lo incapacitan para ejercer ese cargo». El «comportamiento inapropiado» es un amable eufemismo con el que tapar verbalmente un rosario de revelaciones escandalosas: «toqueteo» de nalgas y pechos de señoras y señoritas, no siempre en privado; citas «íntimas» que terminaban con «abusos» a calzón quitado; acoso telefónico continuado; salidas «nocturnas», no siempre solo, por el «París by night» más «tórrido», culminando con «citas íntimas» no siempre «voluntarias» ni bien aceptadas por las señoras y señoritas que habían tenido la suerte o la desgracia de sentarse, forzosamente, en la misma mesa de un hombre de negocios multimillonario. Nadie duda del puesto capital de Le Graët en los triunfos deportivos y financieros del futbol francés. Antes de llegar a la FFF, el expresidente ya tenía fama de ser un empresario de mucho trapío. Al frente del fútbol francés desde hace más de una década, Le Graët consiguió para el deporte un reconocimiento mercantil inusitado, del que también se benefició personalmente, instalándose en la cúspide deportiva y financiera del fútbol mundial. La tórrida vida «nocturna» de Le Graët salpica, de hecho, directa o indirectamente, a la élite deportiva y administrativa del fútbol francés. El ex presidente fue un «abusón» solitario. Pero también compartió muchas veladas con amigos y colegas. La instrucción judicial de sus escándalos corre el riesgo de desenterrar muchas páginas oscuras del deporte nacional. Noticia Relacionada qatar 2022 estandar Si Achraf Hakimi, de un Renault 21 con cartones en las ventanas a estrella del Mundial Rubén Cañizares El futbolista madrileño pudo jugar con España, pero eligió el país de sus padres, humildes trabajadores inmigrantes marroquíes que llegaron a nuestro país en los noventa En ese marco, el caso de Achraf Hakimi ilumina otra faceta de la misma tormenta de escándalos sexuales. La fiscalía de los tribunales de Créteil y Nanterre, en la periferia de París, han decidido instruir las acusaciones de acoso y violación, denunciadas por una joven de muy poco más de veinte años. Se trata de una historia «bastante común» en algunos medios futbolísticos. Según las primeras filtraciones policiales, el caso de Achraf Hakimi habría estallado de este modo. El futbolista habría «ligado» a través de las redes sociales con una chica joven o muy joven. El «ligue» se habría prolongado varios días, hasta que Hakimi decidió enviar una limusina de lujo, con chofer, para buscar a la joven y trasladarla a su domicilio personal, en Boulogne-Billancourt (Altos del Sena), al oeste de París, muy cerca del estadio del Parque de los Príncipes. El futbolista recibió a la chica con una copa de champagne en la mano. Y se apresuró a abrazarse a ella, besuquearla, con una violencia y frenesí creciente, para desnudarla de mala manera, tirarla en la cama y violarla. Hakimi desmiente todo. El futbolista se dice «sorprendido». Sorpresa que no comparte ni la dirección del PSG ni los cronistas locales. Hakimi ya ha protagonizado otros escándalos de naturaleza menos violenta, quizá, pero siempre relacionados con la «vida nocturna». Hace dos años cortos, Hakimi provocó una polémica muy agria publicando en Twitter una foto con varios amigos armados, con pistolas y fusiles. La imagen causó estupor, cuando la periferia parisina está gangrenada por la violencia suburbana permanente. Por las mismas fechas, la dirección del PSG se vio obligada a «reprender» al jugador, cuando sus «abusos nocturnos» comenzaron a provocar fallos en su juego. «Hakimi ha descubierto la vida nocturna parisina. Y eso puede costarle muy caro», comentaba, lacónico, un afamado cronista. Lo de «vida nocturna» es un eufemismo amable, para evitar nombrar, con precisión, el rosario de clubes de alterne parisinos, en las inmediaciones de los Campos Elíseos, frecuentados por el futbolista. Se trata de lugares bien conocidos y legales, sin duda. Cuya frecuentación no siempre está asociada a los amores tarifados en centenares y millares de euros, según se trate de «pasajes» rápidos o prolongados durante toda una noche, a dúo o en parejas, con «amores polimorfos». Los casos de Noël Le Graët y Achraf Hakimi continúan una tradición reciente. Benzema estuvo implicado, en su día, en un escándalo de chantaje sexual. Franck Ribéry y otros grandes del fútbol nacional, estuvieron implicados en escándalos prostibularios.