Tristes trópicos

“Livingston forever”, bello título para un libro que es tanto una declaración de amor como una disección antropológica de una tierra macondiana y de una cultura atenazada entre el mar y la selva.

Hay un dicho que dice que el pez no sabe que está en el agua. Sin embargo, nosotros, que lo observamos desde el exterior, vamos descubriendo fascinados su hábitat y sus costumbres, y hay algunos individuos que logran establecer un puente con ese otro mundo, e incluso llegan a mimetizarse con los habitantes del otro lado, como le sucedió al protagonista del cuento Axolotl, de Julio Cortázar. 

Esta es, precisamente, la sensación que uno tiene al leer las novelas de Tito Bassi, el autor suizo-italiano radicado en Guatemala desde hace casi cincuenta años. En particular la última novela, que nos relata la cotidianeidad en una de las regiones emblemáticas del caribe guatemalteco: “Livingston forever”, bello título para un libro que es tanto una declaración de amor como una disección antropológica de una tierra macondiana y de una cultura atenazada entre el mar y la selva.

Aparte del aprecio que le tengo a Tito, y por encima de las diferencias de criterios que podamos tener, me impresiona su portentosa memoria, así como la precisión y riqueza de relojero alpino con que nos narra una variedad de anécdotas y de aspectos de una realidad que, precisamente por constituir el “líquido amniótico” en el que estamos inmersos, suele permanecer fuera de nuestra conciencia.

En ese sentido, las descripciones y observaciones que hace Tito en sus escritos pueden equipararse, en riqueza y profundidad, a las que hizo el etnólogo francés Levy Strauss sobre los indios de Brasil en su libro “Tristes trópicos”, trabajo autobiográfico y etnográfico que se ha convertido en un clásico tanto de la antropología como de la literatura. Sobre todo, porque “Livingston forever” tiene ya en prensa un hermanito número dos, y porque si hay alguien a quienes esta narrativa refrescante ha fascinado y llenado de orgullo, es a los lugareños de Livingston.

Tito es un escritor prolífico que ha publicado desde hace cinco años, tanto en Guatemala como en España, una lista de títulos que combinan lo novelístico con lo autobiográfico: “De Insubria a Guatemala”, “La mala vida”, “El molino del oso I, II y III”, “El estuario de la memoria”, “Gavilan blues” y “Livingston forever”. Y según me informa, hay al menos otros dos libros que están en el horno, uno de los cuales (“El matapalos”) nos dejará -asegura él- con la boca abierta.

La Editorial Vértigo, de Italia, que ha publicado con éxito tres de sus libros, se expresa así de la obra de Tito: “Está de más subrayar la belleza y a la vez la crudeza de las imágenes que el autor crea nítidas, extraídas de un mundo entre esperpéntico, paródico y, sin embargo, real. Un mundo que en la ficción queda muy cohesionado y coherente, y en lo real es muy extenso con tintes políticos, económicos e irreductiblemente humanos.”







En la sección de Opinión se publican columnas como contribución al debate público, las cuales son responsabilidad exclus iva de su autor y no representan la vi s ión de elPeriódico o la de su línea editorial.


Raúl de la Horra

Psicólogo clínico guatemalteco especializado en psicología social. Escritor y profesor universitario con experiencia en Francia, Alemania y Colombia. Actualmente radica en España.

Clique aqui para el articulo completeo

Author: Maria Suarez