Todos los indicios que conocemos del cierre de la reforma de las pensiones indican que el ministro José Luis Escrivá está ultimando la creación de una Hacienda paralela . Durante años los economistas han tenido reticencias a calificar las cotizaciones sociales como un ‘impuesto al trabajo’ porque las consideraban una renta diferida. Desde perspectivas más liberales, en cambio, sólo podían ser rentas si los pagos fueran a sistemas de capitalización o nocionales, mientras que si van a sistemas de reparto, en realidad, son meros apuntes contables porque apenas ingresan a la Seguridad Social , ésta las usa para pagar otras pensiones. Pero con los cambios que está introduciendo Escrivá, el sistema de pensiones se parecerá cada vez más a un sistema tributario y las cotizaciones a un impuesto a la renta. La Hacienda de Escrivá tiene muchos rasgos tributarios . Primero, tiene fuertes transferencias de los impuestos para compensar los llamados gastos impropios. En segundo lugar, todas las rentas del trabajo , tanto de asalariados como de independientes, están sometidas a un sistema progresivo muy parecido al IRPF. Los autónomos, que antes podían elegir cotizar por la mínima a cambio de recibir pensiones más bajas, perdieron ese derecho después de que en julio de 2022 las organizaciones que supuestamente los representan cedieran ante Escrivá y aceptaran que desde enero de este año coticen por sus ingresos reales. Noticias Relacionadas estandar Si Escrivá planea un nuevo golpe a los sueldos de más de 4.500 euros Susana Alcelay estandar Si Los sueldos altos llegarán a cotizar por un 64% más que su pensión de jubilación Gonzalo D. Velarde El tercer elemento es el que más acerca el modelo a un sistema impositivo. Se trata de su propuesta de ‘destope’ de las cotizaciones máximas . En 2023, la base máxima de cotización está en 53.895 euros y da derecho a una pensión máxima de 42.829 euros, lo que representa una tasa de reemplazo del 79,5% del último salario cotizado. La propuesta de Escrivá es que entre 2025 y 2050, la base máxima suba casi un 35% mientras que la pensión máxima sólo lo haga un 3%, a precios constantes. El diferencial lo empleará en taponar el déficit de la Seguridad Social. La introducción de esta divergencia primero desvirtúa la noción de cotización, así como la contributividad del sistema . A diferencia de los impuestos, que no son finalistas, las cotizaciones se realizan en nombre de una contraprestación. Y la contributividad tiene que ver con el mantenimiento de una proporcionalidad: tanto aportas al sistema, tanto recibes. En este caso, habría un porcentaje de lo cotizado que no recibiría nada a cambio. En el Ministerio sostiene que ese diferencial es la ‘solidaridad’ que las rentas más altas deben mostrar para hacer sostenible el sistema. MÁS INFORMACIÓN Cabrales, el abajofirmante La hipoteca de Podemos Pero hay más, para atraerse el apoyo de Podemos , circula la idea de que el ministro aceptaría que todas las rentas del trabajo sean sometidas a cotización. Eso significa que salarios por encima de 53.895 euros que hoy están exentos porque superan la base máxima también deberán pagar a la Seguridad Social, aunque la pensión máxima no mejore un solo euro. Lo dicho, la Seguridad Social es cada vez más una Hacienda, sólo que su jefe es el ministro Escrivá.