Imposible no insistir con la espeluznante situación laboral presentada y agudizada en Venezuela. Lo primero que llega al entendimiento, incluso de los más lerdos en la materia, es la evidente presunción de mala fe. A partir de allí se puede reflexionar todo lo concerniente al Foro de Diálogo Social que se adelanta después de las visitas reiteradas de la Comisión de Encuentras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).