La historia venezolana sobre todo la que corresponde al siglo XX, está plagada de evidencia donde directa o indirectamente, la gestión presidencial está asociada a las actividades de corrupción, muy a menudo empujada por sus propias promesas de reivindicaciones, compromisos con sectores de la política nacional, que conduce a la repartición de la renta a dirigentes, grupos que cooptan las instituciones y otros “clientes”.