Un pescador con un traje protector muestra el vertido de petróleo que asola las costas de Pola, en la isla de Mindoro, Filipinas este lunes. Las autoridades filipinas temen que el vertido tóxico, que ya ha llegado varias islas del centro del archipiélago tras el hundimiento de un carguero el pasado martes, pueda afectar a la isla de Boracay, el destino turístico más importante del país. EFE/ Francis R. Malasig