Anarquía social

Guatemala sufre una descomposición que se manifiesta de mil maneras.  Una de ellas es la creciente anarquía, o derrumbe del Estado, en el ámbito social.   Enfrentamos un desastre de la educación pública, con niveles de cobertura y de calidad que nos colocan en el último lugar de América Latina.  Honduras nos superó hace tiempo. En otros países se perdieron solamente algunos meses de educación debido a la pandemia, pero en Guatemala se perdieron tres años.  Se contó con tiempo para reparar escuelas, remozarlas y equiparlas, pero la prensa continúa develando casos de niños estudiando en el suelo o al aire libre, o con pupitres maltrechos.  

Las brechas de acceso a la educación no solo aumentaron en relación con el resto del mundo, sino que también lo hicieron entre ricos y pobres, entre los atendidos por la educación pública y la privada.  Y como si la pandemia no hubiera sido suficiente, la USAC, nuestra universidad pública, entró a un proceso de descomposición que dejó a miles de estudiantes sin acceder a clases, atendiendo endebles clases virtuales o intentado cubrir los costos de universidades privadas.  

A lo anterior se unió el desastre de la salud pública.  No se aprovechó la pandemia para asegurar un acceso universal a servicios básicos de salud.  La atención pública es precaria y no alcanza para cubrir a las mayorías, a pesar de los esfuerzos de cientos de enfermeras y médicos.  Combinamos dos récords: somos uno de los países con mayor desnutrición del mundo y el de mayor gasto de bolsillo en salud en América Latina. 

Se fortaleció un nuevo modelo de negocios privado manejado por bancos y aseguradoras con presencia de hospitales y farmacias cuyo tratamiento tiene costos y precios que hunden a muchas familias en la pobreza.  No les interesa ni les corresponde atender nuestro grave problema de desnutrición.  Agreguemos la descarada corrupción descubierta por diputados de oposición en un Hospital de Chiquimula, acompañada por la fuga y detención de un viceministro de salud.

¿A qué se debe nuestra anarquía social?  Se debe a una ideología que ha divulgado por todos los medios, y de manera masiva, que el Estado no sirve, que es fuente de corrupción, y que es el origen de los problemas y no fuente de soluciones.  Para esta visión son los hospitales y bancos privados los que espontáneamente debieran ocuparse de la salud y las universidades y colegios privados de la educación.  Pero no lo hacen y un Estado abandonado y mancillado se derrumba algo más cada día.  

Contrasta con la educación y la salud pública ejemplar en otros países, de calidad, gratuitos y de cobertura universal, sin prohibir la educación y salud privada, complementaria.  Ante el derrumbe de nuestro Estado, aquí las remesas sostienen la economía y financian una quinta parte del consumo nacional, pero no resuelven nuestros problemas de educación y salud.  La anarquía en el ámbito social mantiene a las mayorías en un barranco de ignorancia e insalubridad.

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Author: Maria Suarez