El nazismo es un recordatorio del mal. Y que al mal sólo se le puede derrotar enfrentándolo y acabándolo de raíz. No se puede confraternizar con los verdugos o concederle una humanidad que les niega a los otros. Cuando se transgrede la compasión descendemos a los territorios de la insania. Además, el nazismo es una amenaza latente como proyecto autoritario modélico que socava la democracia desde adentro para devenir en cárcel, exilio y dictadura para los ciudadanos de cualquier época presente o futura.