Los dos últimos comunicados del gobierno de Maduro acusan el temor de no avanzar en su intento de “normalización”, la respuesta a la decisión de los Estados Unidos de continuar considerando al gobierno venezolano como una amenaza, repite argumentos usados en el pasado, que no toman en cuenta la actual realidad geopolítica, que inserta a Maduro como un factor importante en el conflicto que mantiene Rusia con occidente por la invasión a Ucrania, un dato que hay que tomar en cuenta para reforzar esta lectura de los acontecimientos es la reciente visita de Nikolái Patrúshev, quien es uno de los hombres de mayor confianza de Putin, pues tienen trayectorias similares, como su paso por la KGB, donde se especializaron en temas de seguridad y espionaje en tiempos de la desaparecida Unión Soviética, ahora con el discurso de la multipolaridad para atacar o defenderse según se entienda, la Rusia de Putin ha ido construyendo una red de alianzas, en donde Irán y Venezuela ocupan un espacio destacado, Rusia apuesta a la globalización del conflicto y en esa política tiene el apoyo del gobierno de Maduro, así que no es un capricho gringo considerar al gobierno de Venezuela como una amenaza para la seguridad de los Estados Unidos, por supuesto que la amenaza en este momento no es militar, pero existen otras modalidades de cooperación con Rusia para alcanzar objetivos en contra no sólo de USA, sino también para debilitar la coalición incluida la OTAN, que respalda la defensa de Ucrania de la agresión de Putin, así que repetir que Venezuela no está jugando esa partida con Rusia no es creíble y cabe repetir con respecto al derecho de pataleo de Maduro, el dicho que afirma que verdugo no pide clemencia.