Bruno Le Maire, ministro de Economía y Finanzas, aspirante a la sucesión de Emmanuel Macron en el Elíseo, ha anunciado un acuerdo con la mayoría de las cadenas de la gran distribución para lanzar «un trimestre antiinflación», acompañado, dentro de unas semanas, de un «cheque para alimentos» destinado a las familias más modestas. Según las estadísticas oficiales, los precios subieron en Francia un 14,5% durante los últimos doce meses. El Gobierno teme que esa inflación pueda crecer durante la primavera. Ante tal riesgo, la campaña de «un trimestre antiinflación» tiene objetivos sociales y políticos evidentes: intentar calmar los ánimos populares, muy pesimistas, cuando los sindicatos anuncian huelgas y manifestaciones contra la reforma del sistema nacional de pensiones. Banderitas tricolor Los grandes representantes de la distribución –Carrefour, Intermaché, Système U, Casino y Aldi, entre otros–, se han comprometido con el Gobierno a ofrecer un abanico de varios centenares de productos de primera necesidad «al precio lo más bajo posible» . Las cadenas elegirán libremente los productos que desean ofrecer a sus diferentes clientes «a los precios más bajos». Esos productos serán presentados con una banderita tricolor (azul, blanco y rojo, los colores de la bandera nacional), enarbolada por un gallo (símbolo patriótico) que repetiría la frase «Trimestre anti-inflación». El acuerdo entre el Gobierno y una mayoría de distribuidores ha suscitado críticas de diversa naturaleza. Michel-Edouard Leclerc, uno de los líderes del sector, se ha declarado pesimista. «Da la impresión de que se baja en unos artículos, pero se recupera en otros . La libertad que se ofrece a los distribuidores puede ser engañosa. No está muy claro si se tratará de rebajas claras y precisas o productos parecidos, de otra calidad». Ante esas críticas, el ministro de Economía respondió que «la Dirección General de la Competencia, el Consumo y la Represión de Fraudes realizará controles sistemáticos para comprobar que los distribuidores no pasan la factura a sus proveedores de productos alimenticios, respetando la contención de precios acordada». La operación «trimestre sin inflación» debiera prolongarse hasta primeros de junio , cuando se espera que la inflación haya sido contenida, según las previsiones oficiales. Los productores y proveedores de productos hortofrutícolas y agroalimentarios también contemplan con reserva la campaña y han convocado una ronda urgente de negociaciones. La energía, la producción, embalaje y transporte de materias primas se han encarecido en Francia un 10 o un 12%. Desde la óptica del sector, los productores y proveedores deben aceptar un aumento de precios si se desea evitar la propagación de otra crisis de fondo. Consciente de que la operación «trimestre sin inflación» no resolverá un rosario de problemas harto complejos, el ministro de Economía anunció además el lanzamiento «próximamente» de un «cheque para alimentos» para las familias más modestas. Se trata de una operación paralela que no coincidirá completamente en el tiempo. Los servicios especiales del Ministerio de Economía estudian con prudencia el montante exacto de los cheques prometidos, que serán ofrecidos por los servicios del Estado en los departamentos. En España, el Gobierno entregará un cheque de 200 euros a las familias con menos recursos y personas físicas de bajo nivel de ingresos y patrimonio para hacer frente a la creciente inflación. MÁS INFORMACIÓN Ayuda de 200 euros: requisitos, plazos, quién puede solicitarla y cómo pedirla «Se trata de una cuestión de equidad y justicia », declaró el ministro de Economía, agregando que «de ahí que nos parezca más oportuna la descentralización. Los prefectos y las administraciones departamentales están más próximas de la realidad social de cada día. Sus servicios locales y departamentales pueden seguir los problemas más inmediatos desde una óptica más concreta. Esperamos movilizar los centenares de millones de euros necesarios para aportar nuevas formas de seguridad y ayuda a las familias más necesitadas».