El hombre que llevó el croquet español a la cima

Aunque el croquet pueda sonar a deporte lejano o ajeno (fue creado por los franceses y engrandecido por los ingleses en los países de la Commonwealht), lo cierto es que su práctica en España ya se remonta a hace más de un siglo. Una de las primeras fotografías que demuestra esta afirmación fue tomada aproximadamente en 1890, en las costas de Pontevedra, y en ella la legendaria escritora Emilia Pardo Bazán era quien blandía el mazo con tanta destreza como la que tenía con la pluma. Bucólica escena que nada tiene que ver con la relevancia que ha ido adquiriendo esta disciplina deportiva con el paso de los años, siendo España actualmente una de las naciones de referencia a nivel mundial. Es, sin duda, José Luis Álvarez-Sala uno de los principales artífices de este crecimiento. El asturiano, que se enamoró de niño de este deporte cuando volvía de vacaciones a su tierra natal, le ha dedicado toda su vida y ahora, tras 29 años al cargo de la federación, dará a finales de esta semana un paso al lado para disfrutarlo solo como aficionado. «Ha sido una ilusión tremenda, me voy muy satisfecho», reconoce a ABC este catedrático de medicina por la Universidad Complutense de Madrid. Álvarez-Sala llega puntual a las pistas de croquet del club de campo Real Sociedad de Hípica Española , un lujoso complejo situado a las afueras de Madrid donde el croquet tiene tantos adeptos como el golf, el pádel o el tenis. Tras saludar a conocidos y a algún que otro familiar (varios de sus hijos han seguido su pasión por este deporte y ahora están considerados entre los mejores jugadores del país), se presenta con tono jocoso: «¿Pero esto sale en papel? Que en Deportes siempre andáis justos de espacio». El Rey Midas del croquet español Álvarez-Sala, durante su charla con ABC Guillermo Navarro   Ya sentado y con un cortado en la mano, el hasta ahora presidente de la federación comienza a pasar revista a su dilatado mandato. Lo hace con tanta modestia como orgullo, porque los números no mienten. En 1994 fundó la Asociación de Croquet , que dos décadas pasaría a convertirse en federación (2015). Bajo su mandato, el número de jugadores federados (casi 3.000) y de clubes (30) no ha parado de crecer y, en 2025, la selección española hará en Tasmania su debut en la primera categoría mundial (Tier 1) de este deporte tras conseguir el ascenso hace dos años. Pero seguramente el mayor logro de Álvarez-Sala es que España ha alcanzado la cúspide institucional del croquet: cuenta con ocho votos en el Consejo Mundial, honor que solo comparten Inglaterra, Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos. Tres sueños por cumplir Durante su charla con ABC, el presidente de la federación también cuenta las espinas que se le quedan clavadas, esos logros que de haberse conseguido hubiesen redondeado la faena por completo. «Tengo tres: haber podido conseguir más repercusión en cuanto a patrocinadores, que hubiésemos sido aceptados por el Consejo Superior de Deportes (CSD) como una federación oficial y, por último, haber contribuido a que el croquet hubiese sido un deporte olímpico de nuevo, como ya lo fue en 1904, en París». Noticia Relacionada estandar Si Croquet, un deporte en auge con talento español Estrategia, técnica y habilidad caracterizan a esta centenaria actividad que llegó a ser olímpica en 1900. Este viernes comienza en Cádiz el Campeonato de España individual Especial hincapié pone el asturiano en los requisitos que el CSD exige para que un deporte pueda disponer de una federación oficial, un problema que sufren otras disciplinas como el lacrosse . «Yo creo que piensan que solo lo queremos para tener acceso a subvenciones, y por ahí no va la cosa. Cambian mucho los requisitos, lo hemos intentado desde 2008. Ahora dicen que no hacemos suficiente deporte en el croquet», explica. La charla fluye como la seda, hay tiempo para recordar el pasado, de hablar de los deportistas que contribuyeron a que en países con más tradición en esta disciplina se empezase a ver al jugador español como una amenaza (en el mejor sentido de la palabra), como los casos de Casimiro Velasco o Fernando Ansorena . Incluso alguna que otra anécdota se abre camino con el atardecer ya estampado en el horizonte. «Hace unos años, vino Reg Bamford , uno de los mejores jugadores del mundo, para disputar el Abierto de España. Es verdad que vino un poco fuera de forma, en pretemporada y un poco a disfrutar del país. Pero claro, un par de jugadoresmuy potentes de aquí le vencieron y se quedó en estado de shock», explica Álvarez-Sala entre risas. Su próximo sueño a corto plazo es ver in situ el debut de España en ‘primera división’: «Será increíble ver a los jugadores españoles compitiendo cara a cara contra las grandes potencias del mundo del croquet, como Australia o Egipto ». Y es que el croquet, además de muy competitivo, casi volcánico, pues la estrategia para mover las bolas rivales es fundamental en el camino de la victoria, resulta un reducto muy familiar. «Pueden jugarlo varias generaciones de una misma familia al mismo tiempo y prima la inteligencia sobre la fuerza. Esas son las dos cosas que hicieron que me enamorara de este deporte».

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Author: Pablo Perez