La segunda pata de la reforma de pensiones siguen sin ver la luz, cuando se cumplen justo dos meses de retraso del plazo comprometido con Bruselas para tener lista la segunda remesa de medidas, las más duras. El ministro de Seguridad Social José Luis Escrivá señaló en el día de ayer que la aprobación es «inminente» y que la estrechez de los plazos obligará a formular los cambios legales en forma de real decreto. Pero también en la mañana de ayer el secretario general de UGT, Pepe Álvarez , arrojó algo más de claridad sobre el lúgubre estado de la cuestión de la reforma. Asegura que el Gobierno mantiene aún abierta la línea de negociación política con los grupos parlamentarios para garantizar una mayoría en el Congreso para sacar adelante el destope de las bases máximas de cotización y la ampliación del periodo de cómputo para el cálculo de años cotizados. Señala que, además, esta vía se ha convertido en más crucial si cabe tras confirmar el ministro Escrivá en Bruselas que no habrá rebajas sobre el plan de reforma previsto, por lo que el decreto deberá contener la ampliación del periodo de años de cotización para el cómputo de la pensión. Y explicó que, pese a tener embridado el pacto Escrivá con los grupos, incluso así, UGT deberá someter a debate interno las medidas al contener esa ampliación del periodo de cómputo a que el sindicato se ha negado frontalmente desde hace meses: «No está en condiciones de firmar ningún acuerdo», asegura Álvarez señalando que la aprobación inminente sería sin su apoyo y explicando las fases del proceso del debate interno.