Elefantes y corruptos se esconden igual. Los primeros son criaturas maravillosas.
¿Cómo se esconde a un elefante?
Entre una manada de elefantes. Así la gran trompa, orejas, patas y torso gigante se camuflan entre otros como él, a tal punto de que, a simple vista, llega a ser muy difícil de identificar. El elefante se disimula entre elefantes.
¿Cómo se esconde un corrupto?
Entre una manada de corruptos asentada en múltiples instituciones. Así las tranzas, el robo descarado, el secuestro y los compadrazgos se camuflan entre otros como él, a tal punto de que, a simple vista, llega a ser muy difícil de identificar. El corrupto se disimula entre corruptos, afincados en el Congreso, en la Corte Suprema de Justicia, en el Tribunal Supremo Electoral, en la Corte de Constitucionalidad, en el Ejecutivo, en el Ministerio Público, en todos los ministerios y secretarias, en los partidos políticos de cartón, en los medios de comunicación vendidos —de esos que aplauden y no fiscalizan—, en las iglesias y organizaciones no gubernamentales al servicio del poder impune…
Elefantes y corruptos se esconden igual. Habrá que afinar la vista y sacar la escopeta. Para apuntarle a los elefantes no, claro, pues son criaturas maravillosas que merecen ser protegidas…
@godoyesjd
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Juan Diego Godoy
Comunicólogo, periodista, columnista y profesor universitario. Máster en Periodismo, con especialización en análisis político. Apasionado por la política, cultura y tecnología.