ENFOQUE: Las acciones del TSE generan más dudas que certezas

Durante los años 70 y principios de los 80, Guatemala vivió varios procesos electorales que fueron señalados como fraudulentos.  Los militares que gobernaban entonces parecían jugar a lo de Jalisco nunca pierde, y cuando pierde… ¡arrebata!

Para evitar esas situaciones se creó la institución del Tribunal Supremo Electoral (TSE), al que se supone que deben llegar personas probas, sin tacha, sin intereses partidarios y con trayectoria.  Desde un inicio, el objetivo que se trazó es que sea garante de procesos transparentes y que la manipulación –de cualquier tipo– no se diera antes, durante y después de las votaciones.

Pero como ha sucedido con todas las instituciones constitucionales, el manoseo, la ambición y el afán de poder, han degradado la calidad de sus integrantes, al extremo de llegar al actual TSE, que es el primero desde su creación en no gozar de la credibilidad necesaria hacer que haya en el ambiente más dudas que certezas sobre la forma en que se manejan sus resoluciones, negocios o cualquier tipo de proceso interno vinculado a las próximas elecciones.

Lo primero que hay que destacar es que se ha impedido la inscripción de dos binomios presidenciales sin que haya una razón de peso para que esto se diera. En ambos casos –Roberto Arzú y Thelma Cabrera– figuraban entre los cinco punteros en todas las encuestas conocidas.  Los dos aspirantes, de diferentes corrientes ideológicas y políticas, se destacan por su posición abierta en contra del sistema político dominante en el país.

La candidatura de Arzú fue suspendida por los magistrados del TSE por calificar de campaña electoral anticipada sus mensajes en redes sociales.  El problema es que lo mismo han hecho prácticamente todos los participantes en la contienda, y solamente a él se le aplicó esta drástica sanción.

Los magistrados del TSE, que no gozan de reputación ni reconocimiento, hicieron algo parecido con el binomio Thelma Cabrera–Jordán Rodas, aduciendo que hay una impugnación en contra del exprocurador de los Derechos Humanos, la cual fue interpuesta por su sucesor en el cargo de PDH, el oficialista Alejandro Córdova.  No se han dado hasta la fecha detalles sobre el contenido de dicha impugnación, aunque Rodas aduce que obtuvo su finiquito requerido en tiempo y en ley.

No hay que olvidar que entre los magistrados al TSE hay dos –uno titular y otro suplente–, que llegaron al cargo presentando papelería falsificada, lo cual fue reconocido por la propia Universidad da Vinci, que incluso presentó una denuncia sobre lo ocurrido, lo que, ¡por supuesto!, el MP no quiso investigar ni perseguir. ¿Confabulación premeditada?

Los magistrados Ranulfo Rojas Cetina y Marco Antonio Cornejo Marroquín, fueron quienes presentaron títulos y papelería falsificada para lograr la calificación que les permitiera ser postulados para el cargo y luego elegidos por los diputados, como parte de la estrategia oficialista para cooptar las instituciones. 

Digo esto solo para poner en evidencia como se ha ido degradando la calidad de los magistrados.  Muy lejos han quedado nombres de juristas destacados por su trayectoria y honorabilidad como Arturo Herbruger, Gonzalo Menéndez de la Riva, Mario Roberto Guerra Roldán o Gabriel Medrano, por citar solamente a algunos de quienes ahora verían con pena y preocupación lo que sucede dentro de la institución que ayudaron a construir.

Circula en redes sociales un video en el que Irma Palencia, magistrada presidenta del TSE reconoce que , (…) hubieron (sic) cerca de cuarenta casos de campaña anticipada… pero solamente se castigó al opositor Roberto Arzú.  Deberíamos exigir que se actuara con el mismo rasero con todas las candidaturas.

Pero las cosas continúan de mal en peor y se han aceptado otras candidaturas con argumentos sin sustento.  No se dio ni siquiera una justificación para decir por qué se aceptó a Zury Ríos, sobre quien pesa un impedimento constitucional –artículo 186– o al pastor-vicepresidenciable de Sandra Torres

¿Sigo? ¿Y qué decir de aceptar la idoneidad y horonabilidad de Manuel Baldizón, a pesar de la condena que se dictó en su contra en EEUU por lavado de dinero?  Ahora cabe esperar que de la misma manera se beneficie al expresidente Alfonso Portillo, quien reconoció ante la justicia estadounidense que recibió sobornos de Taiwán en el ejercicio de su cargo.

Hay muchas resoluciones más con semejantes aberraciones, pero si bien son malos en la aplicación de la Ley, los magistrados son excelentes para hacer negocios más que dudosos, aunque algunos los han tenido que cancelar cuando los atraparon favoreciendo a empresas de poco o ningún prestigio y con sobreprecios considerables.

El último caso –que sigue– es el de la compra de un sistema informático para transmisión de los resultados, el cual le fue concedido a una empresa que ha sido cuestionada en al menos dos países en los que ha dado ese servicio.  Pero no solo por la reputación, sino porque se dio el negocio a la empresa que lo vende Q35 millones más caro que otra.  Ambas ofrecían exactamente el mismo producto.  ¿Raro verdad?

Estas son algunas pinceladas de lo que hacen los magistrados del TSE.  Si así son las vísperas, ¿cómo serán las fiestas electorales? ¿Se puede confiar en un TSE opaco, servil al poder y con evidencias de corrupción? Cada quién saque sus propias conclusiones.







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Gonzalo Marroquín

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Author: Maria Suarez