España y una pájara inesperada: «No hemos estado tan competitivos»

Adrián Ben y Adel Mechaal , los dos medallistas españoles en el Europeo de Estambul , aún llevaban la bandera anudada al cuello cuando se toparon de frente en la sala de premiación, el lugar en el que los atletas esperan su turno para subir al podio. Se abrazaron y felicitaron mutuamente antes de abalanzarse hacia el móvil de la mujer de Mechaal, la también atleta Emine Hatum, para ver la final de los 60 metros vallas. Juntos gritaron de rabia por la caída de Enrique Llopis . Y se echaron las manos a la cabeza cuando vieron que una manta tapaba la escena en la que los médicos atendían el cuerpo inmóvil del corredor de Gandía. Noticia Relacionada Atletismo estandar No Indignación por el desinterés de los rivales de Llopis tras su brutal caída Javier Asprón Ninguno de los finalistas se acercó a preocuparse por el estado del español pese a que permaneció inmóvil e inconsciente tras la carrera Esa imagen es la que aún hoy permanece en la retina de los aficionados y de los propios compañeros del vallista, el peor epílogo posible para un campeonato que también ha resultado áspero en cuanto a resultados. España acabó decimotercera en el medallero y octava por número de finalistas. Son sus peores números desde el Europeo de Praga 2015, y un pequeño jarro de agua fría después de las buenas sensaciones dejadas durante el invierno por muchos de los atletas que se han ido de vacío. El balance no es bueno, y el primero en reconocerlo es Raúl Chapado , presidente de la Federación Española, que atiende a ABC nada más aterrizar en Madrid: «Ha sido un campeonato muy desafortunado. Empezamos con la enfermedad de Saúl Ordóñez, luego la lesión de Iñaki Cañal… No somos el único país al que le pasan cosas, está claro, aunque lo de Quique al final ya fue… Se nos puso la piel de gallina. La sensación es muy amarga». Código Desktop Imagen para móvil, amp y app Código móvil Código AMP 4000 Código APP Es tiempo de análisis, de encontrar los motivos de este bajón. Y aparecen varios en la lista. «Creo que el resultado general es injusto», explica Adrián Ben , el único que salió con el premio gordo. «Ha habido mala suerte. Tantos cuartos puestos… Podían haber sido varias medallas más. La actitud ha sido muy buena». Habla el campeón de 800 de los disparos al palo de Jesús Gómez y Esther Guerrero en el 1.500, de Lorea Ibarzábal en el 800 femenino y los dos de Óscar Husillos, uno en solitario y otro junto al resto del relevo 4×400. «Siempre pongo el ejemplo de Mohamed Katir en el Mundial de Oregon», cuenta Chapado. «Allí pasó la primera ronda por una centésima y acabó ganando un bronce. Imaginad lo que cambia un resultado. Lo que separa el éxito del fracaso son pequeños detalles». En el balance pesan también las ausencias. Algunas forzosas, como la baja de última hora de Asier Martínez, pero muchas voluntarias, como la del propio Katir, que había pulverizado el récord de Europa de 3.000 tres semanas antes. También faltaron Mario García Romo, Mariano García y Maribel Pérez. Incluso hubo ausencias de atletas que, aun queriendo estar en el Europeo, no pudieron ir por los criterios de competitividad de la RFEA. El caso más flagrante es el de Pablo Torrijos . El triplista, que en su primera competición invernal saltó 16.44, se quedó a 11 centímetros de la mínima. Pero con esa marca, que hizo volviendo de una lesión y que seguramente hubiera superado en Estambul, habría sido sexto en el Europeo. «El brillo de las medallas no es la única referencia, ha sido un campeonato muy desafortunado» Raúl Chapado Presidente de la RFEA «No hemos estado tan competitivos. Ha habido pocas marcas personales, hay que ser muy exigentes con nosotros mismos», concede el presidente de la Federación. «Pero tampoco quiero ser injusto. El brillo de las medallas no es la única referencia. Los atletas son los mismos que en los dos últimos años han sacado una decena de medallas y han hecho el mejor Mundial en dos décadas. No siempre nos van a salir las cosas como pensamos. Estoy convencido de que en Budapest, con todas nuestras estrellas, y espero que todas sanas, volveremos al nivel». En la capital húngara no habrá ausencias deliberadas y se sumarán a la causa, si todo va bien Thierry Ndikumwenayo y Ana Peleteiro, dos grandes bazas. Será un examen distinto. Tal vez más real.

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Author: Pablo Perez