Frente al mar Caribe, al Norte de la América del Sur se alza con majestuosidad, rica en belleza, paisajes, energía y gente; pero violentada, ofendida por aquellos que llegaron de otras latitudes a conquistarle por suelos fértiles, playas hermosas, montañas, saltos espectaculares y únicos, llanos y médanos como también selva indescriptibles. Todo este paraíso codiciado por muchos, propio y extraño, por sus riquezas incalculables. Madre tierra con un corazón desangrado y un alma llena de dolor desde la conquista, en el transcurrir de su historia continua sufriendo el atropello más significativos de todos los tiempos, con caudillos y terratenientes de hoy pero más sanguinarios, llenos de maldad que salvajemente se aprovechan más y más de sus riquezas y mancillan a sus hijos, a los inocentes por alzar la voz para defenderla.