Historias contra la Libre Expresión

El ahora candidato presidencial, Edmond Mulet, quien en las décadas de los 80 y 90 fue señalado de participar en el tráfico de niños, se ha declarado un perseguido político. La razón, exigir que cese el hostigamiento contra periodistas a quienes se acusa de conspirar contra el gobierno, por publicar historias de corrupción en las que se supone participan altas autoridades, incluido el presidente Alejandro Giammattei.

Mulet exigió públicamente que juzgadores, como el décimo de lo penal Jimi Bremer, dejen de hostigar a la prensa independiente. Tras esas declaraciones públicas, el candidato presidencial ha sido acusado por Rafael Curruchiche, jefe de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI), de conspiración para obstrucción de la justicia y amedrentar jueces.

Los ataques contra la Prensa iniciaron en contra de José Rubén Zamora, presidente de elPeriódico, acusándolo de lavado de dinero como una forma de intentar dar evidencia de que el caso no es contra la Libertad de Expresión, pero casualmente fue capturado luego de haber publicado señalamientos en contra del mandatario Giammattei. Así, la lista se incrementó a otros periodistas entre los que se incluye Gonzalo Marroquín, quien ya fue presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y quien actualmente es columnista de elPeriódico.

Curruchiche podrá decir lo que quiera, pero hasta el momento no ha demostrado ni presentado, al menos públicamente, pruebas fehacientes e irrefutables contra los periodistas. Y ahora, tampoco ha logrado demostrar sus señalamientos en contra de Mulet.

Es más, ahora presentó al Tribunal Supremo Electoral (TSE) un informe en el que asegura que el partido político Cabal, que postula a Mulet a la presidencia, habría caído en campaña anticipada, producto de las conferencias de prensa dictadas por Mulet para defenderse de las acusaciones del Ministerio Público (MP).

Las acciones de Curruchiche podrían leerse como una advertencia de que las personas no tienen derecho a la defensa, pues resulta imposible que Mulet haya usado el nombre del partido en sus intervenciones, pues precisamente hablaba en nombre propio y del partido Cabal.

Lo cierto es que Mulet jamás hizo llamados al voto ni pidió apoyo para su partido Cabal, que según la ley son las formas en que puede cometerse la campaña política anticipada. Vaya fiscal que no sabe ni diferenciar entre una defensa lógica y la campaña anticipada. Con su actitud, solo da muestras aparentes de que su objetivo es sacar a Mulet del juego electoral.

Curruchiche, en resumidas cuentas, solo da evidencias de ser un títere a quien los de arriba usan para intentar deshacerse de aquellos que les estorban para alcanzar sus aviesos propósitos. La mejor muestra es que sigue acusando periodistas en casos que arma, como el más reciente en el que se ha llegado hasta la captura del gerente general de la Federación de Cooperativas Agrícolas de Productores de Café de Guatemala (Fedecocagua).

Una nueva lista de periodistas ha salido a la luz pública, a quienes el fiscal Curruchiche intentaría involucrar en el presunto caso de lavado de dinero que sigue en contra de Ulrich Gurtner, el gerente de Fedecocagua. Y en esta nueva aventura de la FECI, Curruchiche incluso habla del involucramiento del ex jefe de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), Francisco Dall´Anese.

*Periodista y profesor universitario

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Author: Maria Suarez