Las sociedades son como los ríos, que salidos de sus cauces buscan volver a ellos. El 27 de febrero de 1989, la sociedad venezolana, con la explosión social de ese día, demostró su grado de frustración y descontento con el sistema político y las reglas del juego imperantes. Sin duda alguna, se experimentaba una crisis política donde las elites políticas no daban respuestas a las exigencias de la sociedad, lo que trajo como consecuencia una pérdida de legitimidad de las mismas.