La crisis humanitaria compleja no ha cesado ni amaina, al contrario, la migración de venezolanos continúa, los salarios siguen siendo ínfimos y las familias más pobres, la absoluta mayoría del país, padece en algún grado inseguridad alimentaria. De hecho, el consumo de carne no supera los 10 kilos anuales en promedio y se encuentra ampliamente documentado el rezago de peso y talla que están mostrando los niños venezolanos.