La búsqueda de la felicidad

La Asamblea General de la ONU, en su 118ª sesión plenaria celebrada el 28 de junio de 2012, emitió la resolución # 66/281, mediante la cual proclamó el 20 de marzo como el Día Internacional de la Felicidad e “invita a todos los Estados Miembros, las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas y las demás organizaciones internacionales y regionales, así como a la sociedad civil, incluidas las organizaciones no gubernamentales y los particulares, a observar de manera adecuada el Día Internacional de la Felicidad, por medios como actividades educativas y de concienciación (…)”.

En dicha resolución, la ONU expresa que la referida proclamación se sustenta en las siguientes consideraciones: “Consciente de que la búsqueda de la felicidad es un objetivo humano fundamental (…) Reconociendo la pertinencia de la felicidad y del bienestar como objetivos y aspiraciones universales en la vida de los seres humanos de todo el mundo y la importancia de que se reconozcan en los objetivos de las políticas públicas (…) Reconociendo también la necesidad de que se aplique al crecimiento económico un enfoque más inclusivo, equitativo y equilibrado, que promueva el desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza, la felicidad y el bienestar de todos los pueblos (…)”.

La felicidad es un estado emocional pleno que se alcanza cuando el ser humano satisface sus necesidades básicas, logra una sana convivencia pacífica y armónica con los demás, así como cuando está en capacidad de cumplir durante su vida sus propósitos de autorrealización y sus aspiraciones morales y espirituales. En tanto que el bienestar social o bien común supone, en palabras de John Rawls, “ciertas condiciones generales que son de ventaja para todos”, condiciones que se traducen en el acceso a los bienes y servicios, la calidad de vida, la autonomía personal, la asunción del individuo de la responsabilidad de su propia vida, la salud física y psíquica, la igualdad de oportunidades, así como de que se garanticen plenamente las libertades del temor, de aspirar a una vida mejor, de la expresión de ideas y de culto, impulsadas por el visionario ex presidente de los EE.UU., Franklin Delano Roosevelt, en su memorable Discurso de las Cuatro Libertades, pronunciado el 6 de enero de 1941.

Asimismo, el derecho fundamental a la búsqueda de la felicidad está consagrado en la Declaración de Independencia de los EE.UU., redactada por el erudito ex presidente Thomas Jefferson, emitida el 4 de julio de 1776, en los términos siguientes: “Sostenemos como evidentes estas verdades: que los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”, pasaje que contiene una suerte de código moral de la gran nación estadounidense y que también ha sido adoptado por las democracias liberales del planeta. En su día, el ex presidente de los EE.UU., Abraham Lincoln, forjador de la patria constitucional, le otorgó el carácter de parámetro interpretativo de la Constitución, la cual protege y defiende la democracia institucional y los derechos humanos.

En ese mismo orden de consideraciones, cabe recordar que la Asamblea General de la ONU, en la resolución # 65/309, de fecha 19 de julio de 2011, invitó a los Estados Miembros a que emprendieran la elaboración de nuevas medidas que reflejaran mejor la importancia de la búsqueda de la felicidad y el bienestar en el desarrollo, con miras a orientar sus políticas públicas.

En conclusión, la felicidad y el bienestar social van de la mano, porque, aunque la felicidad es subjetiva y a la cual le son inherentes los valores y la búsqueda de sentido o significado existencial, como apunta Víktor Frankl, el bienestar social, a través del mejoramiento de las condiciones objetivas de vida, sí puede obtenerse mediante la inversión productiva, la innovación tecnológica, así como de la formulación e implementación de políticas públicas pertinentes y eficaces.

PARA EL PREÁMBULO:

LA FELICIDAD Y EL BIENESTAR SOCIAL VAN DE LA MANO

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Author: Maria Suarez