El 13 de marzo de 1979 el presidente Luis Herrera Campins, en su discurso de toma de posesión ante el Congreso Nacional, señaló las dificultades que heredaba de la administración anterior: “me toca recibir una economía desajustada y con signos de graves desequilibrios estructurales y de presiones inflacionarias y especulativas que han erosionado alarmantemente la capacidad adquisitiva de las clases medias y de los innumerables núcleos marginales del país. Recibo una Venezuela hipotecada (nn)”.