Según André Malraux, la cultura es la suma de todas las formas de arte, de amor y de pensamiento que, en el curso de los siglos, han permitido al hombre ser menos esclavo. No se equivocaba Octavio Paz cuando dijo en su ensayo, Nueva España: Orfandad y Legitimidad. Durante más de un siglo –yo sería más temerario al afirmar que hasta el presente– los mestizos hemos vivido de las sobras de los banquetes intelectuales de los europeos y norteamericanos.