La maliciosa, vanidosa y siniestra fiscal Edelmira Monterroso no puede esconder su visceral desdén, desprecio y antipatía por quienes persigue penalmente. Es especialista en retorcer y tergiversar leyes, montar escenas, descontextualizar hechos. Pero esta vez perdió su ligera máscara de cordura y su aparente conocimiento de la ley.
No obstante su “maestría” en Derecho Constitucional, aseguró sin arrugarse, que los jueces y los fiscales no están sujetos al artículo 35 de la Constitución Política de la República, relativo a la libertad de expresión y a la emisión del pensamiento, porque no son funcionarios ni empleados públicos.¿Entonces qué son?
Quién sabe…
La otra especialidad es en derechos humanos. Sin embargo los cursos los pasó de noche, pues debido a sus vísceras temperamentales, no puede ocultar su complejo de superioridad que no le permite contener ni disfrazar sus caracteríisticos exabruptos de racismo, desbordes de discriminación y desprecio por su prójiimo y su fascismo atroz, ahora que su corazón dejó de palpitar por CICIG y late acelerado por Fundaterror.
Lo que sí hay que reconocer es su celeridad para mimetizarse: de torcida#1 de Juan Francisco Sandoval, en pocos días pasó a perseguirlo con ineficaces pero bulliciosas órdenes de captura internacional.
*Esta nota fue publicada por el equipo de redacción y administradores de elPeriódico*