Ricardo Hausmann: Finanzas climáticas dudosas

Supongamos que usted quiere impresionar a todo el mundo con su generosidad. Donar una tonelada de oro a una entidad benéfica sin duda atraería mucha atención. Pero supongamos que usted solo tiene un kilo de oro. ¿Cómo podría lograr el mismo efecto? Después de todo, una tonelada suena mucho mejor -mil veces mejor, para ser precisos- que un kilo. En ese caso, usted podría decir que está donando una tonelada de oro y azúcar sin dar mayores detalles sobre las proporciones.

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Author: Pablo Perez