A pesar de que la Cancillería de Berlín alberga en su ático un amplio apartamento pensado para que resida el jefe del gobierno alemán, con todas las medidas de seguridad necesarias para su protección, Olaf Scholz ha declinado su ocupación y ha preferido seguir viviendo en su casa de Potsdam, una tranquila y pequeña ciudad a media hora en coche de Berlín. Su predecesora en el cargo, Angela Merkel , tomó una decisión similar y permaneció junto a su marido en el piso de Berlín-Mitte en el que ya vivían antes de llegar al gobierno de Alemania . Noticia Relacionada estandar No Medios alemanes señalan que Biden y Scholz pudieron tratar el sabotaje al Nord Nord Stream en su encuentro a solas en el Despacho Oval Rosalía Sánchez Un misterioso grupo a favor de Ucrania habría sido el responsable en la colocación de explosivo en el gasoducto el pasado septiembre El ático de la Cancillería solo ha sido ocupado por el excanciller socialdemócrata Gerhard Schröder , que lo estrenó tras su construcción, y desde entonces sigue desierto, lo que plantea no pocos quebraderos de cabeza al personal de seguridad, que no puede garantizar en las viviendas habituales las mismas condiciones que en ese espacio, especialmente diseñado con ese fin. Prueba de ello es lo que ocurrió el pasado domingo, cuando un hombre enmascarado irrumpió en un edificio de apartamentos en el centro de Potsdam y accedió al piso de los vecinos del canciller Scholz y de su esposa, Britta Ernst, a la sazón ministra regional de Educación de Brandeburgo. Las dos viviendas se comunican a través del aparcamiento subterráneo y la policía considera que el verdadero objetivo era el apartamento de Scholz. El canciller no estaba en casa cuando ocurrió y el supuesto ladrón no se llevó nada, por lo que se sospecha que su principal intención no era el robo. A esta hipótesis contribuye el hecho de que las cámaras de seguridad mostrasen que el perpetrador levaba guantes, una linterna, una sudadera con capucha y una máscara de Halloween. Postdam Beate Kardels, portavoz de la jefatura de policía de Brandeburgo, ha confirmado que «el domingo por la noche, alrededor de las 20:30, un inquilino vecino de Scholz nos alertó de que alguien quería entrar en su apartamento. Varios agentes se presentaron allí de inmediato y el perpetrador huyó tan pronto como se dio cuenta de la presencia policial, sin que pudiesen atraparlo». «Nuestros agentes buscaron pistas en la escena del crimen y aseguraron las grabaciones de la cámara de vigilancia. Las imágenes muestran que el perpetrador llevaba una máscara que le cubría la cara. Estamos investigando un intento de robo. También hemos dispuesto un mayor patrullaje de la casa y sus alrededores», continúa la información policial. Scholz y Ernst viven en el edificio de apartamentos de Potsdam desde 2021. Se mudaron en ese momento buscando precisamente seguridad, porque su antigua casa había sido asaltada varias veces desde 2018. En el nuevo lugar de residencia, Scholz encontró al principio problemas con los vecinos, que estaban molestos por las estrictas medidas de seguridad para el canciller. La disputa finalmente se resolvió con una reducción de las mismas, pero el reciente incidente ha llevado a la Oficina de Investigación Criminal a tomar cartas en el asunto y a desplegar agentes de paisano por la zona. La cuestión es que se trata de un barrio exclusivo y muy tranquilo, en el que todos los vecinos se conocen y en el que los agentes de paisano destacan involuntariamente entre el resto de la población, por lo que vuelven a producirse las primeras quejas de quienes desean recuperar la antigua situación. Uno de los que se viene quejando de la presencia de Scholz es Albert Baake, que dirige una galería de arte en la planta baja del edificio y que ha solicitado al menos explicaciones al vecindario sobre las medidas de seguridad que implica la residencia de la pareja gubernamental. Le incomodan episodios como el de ir a tirar la basura y toparse con dos policías armados haciendo preguntas o el hecho de que las plazas del aparcamiento subterráneo queden frecuentemente bloqueadas por los vehículos del personal de seguridad del canciller. Otros vecinos se han quejado de que el patio trasero permanezca iluminado durante la noche, problema que pueden parecer anecdótico pero que llega a cobrar inusitada relevancia en las comunidades de vecinos alemanas. El 17 de junio de 2021, la policía de Potsdam recibió una carta en la que el resto de los inquilinos del edificio anunciaban que prohibían a los agentes de policía encargados de la protección de Scholz estacionar en el aparcamiento. La policía respondió que «los intereses de la comunidad de propietarios pasan a segundo plano frente a los intereses legales de mayor valor y al mandato legal de la policía», y que seguiría haciendo su trabajo «como antes». El edificio en el que reside el canciller Scholz, un palacio de estilo renacentista reconstruido en 2016 en el elegante barrio del Museo Barberini, no está muy lejos de la residencia habitual de su ministra de Exteriores, la verde Annalena Baerbock, por lo que en las pasadas elecciones se dio la circunstancia de que los dos compitieron por el mismo distrito electoral.