
Y si bien es muy complicado adivinar en manos de cuáles cirujanos se pusieron las chicas que llevan una semana escandalizando al país por el dineral que han derrochado en exhibir su mal gusto, cabe imaginar que cualquiera de las varias operaciones a las que se hayan sometido Johana, Olvany, Yusevic, Raylin, Ximena y sus amigas, significa más o menos el mismo monto en el consultorio del cirujano plástico al que hayan acudido, uno capaz de aceptar las exageraciones que seguramente le exigieron todas las chicas – solo una detenida, otras buscadas- para terminar luciendo como una Miss barata, su máxima ambición.