Recientemente estuvo de visita en nuestro país la señora Tsai Ing-wen, presidenta de la República de China, RPC, establecida territorialmente en la isla de Taiwán (1949), conocida anteriormente como Formosa, territorio reclamado por la China. El viaje a Centroamérica y EE.UU., fue para mantener las relaciones diplomáticas, después del establecimiento de vínculos diplomáticos de Honduras con la República Popular de China, que se sumó a Nicaragua (2021), El Salvador (2018), Panamá (2017) y Costa Rica (2007).
La presidenta Tsai, se llevó la solidaridad y el reconocimiento expresados por parte del presidente Alejandro Giammattei, que manifestó que Taiwán es “la única y verdadera China”, palabras que se concretarán con una próxima visita oficial a este país.
La Agencia France 24 (31/03/2023), recordó las accidentadas relaciones de Taiwán con Centroamérica, así como el aprovechamiento de algunos presidentes centroamericanos, mencionando concretamente a: “… tres expresidentes acusados de sacar provecho personal: Alfonso Portillo de Guatemala (2000-2004), Arnoldo Alemán de Nicaragua (1997-2002) y Francisco Flores de El Salvador (1999-2004)”.
Los baluartes de Taiwán son los derechos del pueblo o democracia, el individualismo y el colectivismo, comentados en el Estudio comparativo de los tres principios del Pueblo y otras doctrinas, escrito por Wang Sheng y traducido por Lei Shan (1980). Tema que resulta interesante de cara a las próximas elecciones generales en nuestro país.
La introducción del texto refiere que: “Los comunistas exhiben una ceguera brutal propias de Bestias. Que prohíben absolutamente la existencia de otras ideas, planeando enterrar al mundo libre” También mencionan que: “ … los pueblos del mundo libre se ven forzados a entrar en una lucha inevitable para proteger su modo de vida independiente, democrático y libre”.Asimismo, plantea la concepción de una doctrina que corresponda a la naturaleza humana, que sea de carácter progresista y que sea vital para la existencia y sobrevivencia de la humanidad.
La determinación política y diplomática de Taiwán contra el comunismo, tiene sus raíces desde su fundación por Chiang Kai-Shek (1949). El reconocimiento y condena de esa ideología, así como la amenaza de invasión de la República Popular de China, son aspectos importantes para tomar en cuenta, ya que en nuestro país no existe prohibición para la práctica de la ideología en mención (1985), que veníamos arrastrando desde la revolución del 44.