Comala, el pueblo, es en realidad un cementerio. Comala es el anti-paraíso. Es la metáfora regionalista con ribetes universales de una humanidad adolorida tanto por sus contradicciones inherentes a una genética imperfecta así como por las agresiones sociales. “Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo”.