Antonio Ledezma: Guerras pendientes

La línea asumida por Vladimir Putin es “que nunca se produzca el ingreso de Ucrania a la Unión Europea ni a la OTAN”. No falta el analista que asegure que ese fue el detonante de la agresión rusa a los ucranianos. Era evidente que desde Ucrania se preparaban para romper el “telón de acero” colgado para diferenciar a los países occidentales identificados con el capitalismo de los países orientales articulados con el ala comunista. Bien se sabe que Ucrania estaba ubicada en la acera de la Unión Soviética después de la Segunda Guerra Mundial. La verdad de hoy es que Rusia se dispuso a pisotear el territorio ucraniano de la península de Crimea, como reacción a la defenestración de su aliado Viktor Yanukovick que estaba al frente de la presidencia de Ucrania. No conforme con eso, Putin dio rienda suelta a una campaña para alentar a los separatistas ucranianos en la franja fronteriza que entrelaza a Rusia con la zona de Donbas. No era necesario mirar con un largavista para concluir que las andanzas guerreristas de Vladimir Putin estaban en marcha, incrementando su desafío militar en las zonas reconocidas de Ucrania, lo cual dejaba entrever que Moscú maquinaba un asalto a Kiev, y simultáneamente desplegaba sus tropas desde la maniatada región de Crimea.

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Author: Pablo Perez