Arabia Saudí e Irán retomaron este jueves formalmente sus relaciones diplomáticas tras la reunión en Pekín entre los ministros de Asuntos Exteriores de ambos países. En esta reunión, auspiciada por China , el ministro de exteriores iraní, Faisal bin Farhan, y su homólogo saudita, Hossein Amirabdollahian, acordaron reabrir sus embajadas y consulados, colaborar en materia de seguridad, y aprobar visados para sus ciudadanos. Además de reabrir las embajadas en las dos capitales, así como otras misiones diplomáticas en ciudades importantes, ambas partes también pactaron estudiar la posibilidad de reanudar los vuelos y las visitas oficiales y privadas, y firmar nuevos acuerdos económicos y de cooperación. En una declaración conjunta, coincidieron en señalar la necesidad de seguir de cerca y de manera conjunta el acuerdo firmado en la capital china para mejor la confianza entre los dos países, informa el canal saudí Al Ekhbariya. Bin Farhan, señaló que las autoridades de Riad están preparadas para crear una «nueva atmósfera positiva» con la cooperación de Irán por el bien de la región. Objetivos cumplidos Como recoge en un análisis Jesús A. Núñez en el Real Instituto ElCano, con este restablecimiento de las relaciones, Irán ha logrado varios objetivos. Primero, evitar que Riad se acerque a Israel, siguiendo el camino que han recorrido otros países árabes en el marco de los Acuerdos de Abraham en 2020. Estos acuerdos, bajo el amparo de Estados Unidos, sirvieron para que Emiratos Árabes Unidos y Baherin formalizaran sus relaciones con Israel. Y segundo, que Teherán fortalezca sus lazos con China consolidando su relación estratégica con el país asiático. El último año en que Irán y Arabia Saudí mantuvieron relaciones diplomáticas fue 2015. En esos momentos, ambos estaban enfrentados en Siria, cada uno apoyando a bandos opuestos.: Irán al Gobierno de Bashar al-Asad y Arabia Saudí a la oposición siria. Lo mismo ocurre en la guerra de Yemen, donde el movimiento Hutí alineado con Irán derrocó a un Gobierno respaldado por Arabia Saudí y se apoderó de la capital, Sanna. Pero lo que significó la ruptura total tuvo lugar en 2016 cuando Riad cortó lazos con Teherán después de que su embajada en la capital iraní fuera asaltada durante una disputa entre los dos países por la ejecución de un clérigo chiita en Riad.