Auspicios para Manuel Villacorta y Roberto “Canela” González

El arzobispo Gonzalo de Villa comparó el proceso electoral de 1982 al actual, cuando los generales decidían de manera autoritaria qué general iba a ser “electo” presidente y los fraudes eran manifiestos, al punto que ese año, para evitar que asumiera la presidencia el general seleccionado, los oficiales jóvenes le dieron un golpe de Estado al general Romeo Lucas García Granados luego que se consumó el fraude en favor del general Aníbal Guevara. Villa en ese sentido calificó el proceso de ahora de “muy viciado y poco creíble”, y calificó al Tribunal Supremo Electoral de “muy falso” y que la cantidad de candidatos parece un “cartón de lotería”. Subrayó que acá la “gente vota con los pies”, pues se va al norte a encontrar un futuro que las autoridades les niega el Pacto de Corruptos. Irse al exterior es un voto de protesta de nuestros emigrantes ante un un Estado fallido que no atiende sus responsabilidades, saqueado desde que Portillo montó un sistema con la familia Ríos y Arzú para ello (de ahí el pleito Arzú/Berger). Roberto Arzú amplió la crítica al sistema al que calificó como el más corrupto de la historia del país (https://www.plazapublica.com.gt/content/roberto-arzu-los-empresarios-estan-limando-la-estaca-donde-los-van-sentar-y-no-se-dan-cuenta. La forma arbitraria del TSE de sacar de la contienda a diversos candidatos y permitir participar a otros que lo tienen prohibido por ley y la misma Constitución, nos remonta en verdad a 1982. No obstante, no hay que cruzarnos de brazos y la lucha de pueblo debe continuar adaptándose a la realidad escabrosa presente: el objetivo de todos los votantes conscientes es impedir que los mismos del Pacto de Corruptos vuelvan al Ejecutivo y al Legislativo y Judicial, amén de las alcaldías podridas. Difiero de los que creen que no votar es el camino como algunos sugieren porque sería hacerles el juego a estos zánganos. Por ello me adhiero a las propuesta de Lionel Toriello porque, como están las cosas, los únicos que podrían echar del poder a esa gavilla de impresentables son dos candidatos que podrían hacer converger al centro e izquierda del país, y el electorado podrá votar con el objetivo para barrer a los actuales: hay que votar para presidente por Manuel Villacorta y para alcalde capitalino por Roberto González “Canela”, mientras que para diputados y otras alcaldías los votos deberían ser para los partidos opuestos a dicho pacto (a mi modo de ver: MLP, Semilla, Vos, Creo).  Dijo Toriello: “Manuel Villacorta: un académico y empresario inteligente, culto, y bien intencionado, quien, tras múltiples obstáculos y zancadillas, encontró “vehículo electoral” en el nuevo partido llamado VOS.  Sus posturas públicas son compatibles con el desarrollo de un capitalismo moderno e incluyente, de alta sensibilidad social. Tendrá la responsabilidad de hacer un gobierno de transición hacia una república reformada más normal. Roberto “Canela” González, única opción realista para defenestrar a las anquilosadas estructuras que se han aliado al régimen, para elegir a Sury. Un merecido “castigo” al bastión de los que, aparentemente, no quieren que las cosas cambien”. Ambos no son perfectos, pero tienen mi confianza para dirigir el proceso de cambio que requiere este país como presidente y alcalde porque los patrones morales se han desmoronado ante nuestras narices. La integridad debe ser un requisito indispensable para restablecer la confianza en la política. La gran mayoría de candidatos no la tienen ni gozan de la confianza del electorado. En medio de todo, los auspicios favorecen a Villacorta y a “Canela” González centro / izquierda pues ambos tienen la energía para rescatar Guatemala derruida por el Pacto de Corruptos. Conozco a Villacorta y tiene cualidades para dirigir y reorganizar las energías nacionales con el mejor sentido de justicia social, contener la corrupción y atender las urgencias de las grandes mayorías. Juntos podremos sacar a los zánganos del poder.

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Author: Maria Suarez