En su visita a China, el presidente de Brasil Luis Ignacio Lula da Silva ha recordado al mundo que es un jefe populista, con retórica antimperialista, sostenedor de dictaduras y no democrático. Como jefe del Estado de Brasil trata de llevar a su país a una alianza con las dos dictaduras más importantes del mundo que son China y Rusia, imponiendo una política exterior antidemocrática a Brasil para favorecer los intereses del castrochavismo.