Cuando el laureado director de cine surcoreano Shin Sang-ok se enteró de la desaparición de su ex esposa para ese entonces (porque luego volverían a casarse), la actriz Choi Eun-hee, en lugar de pegar brinquitos de alegría como harían unos cuantos, y llamar a los panitas para “mandarse unas birras” o pensar en el “tren de Aragua” y que ella se lo merece, se dedicó a buscarla, me imagino que muy a pesar de quien fuera su esposita sustituta. Es así, que logró dar con su paradero, luego de que emisarios del futuro gobernante de Corea del Norte, Kim Jong-il lo abdujeran; es decir, se lo chuparan con rayo de luz incluido a su nave nodriza. Allí pasaría al lado de su ex cónchupe y luego recónchupe más de ocho años abducido para producir propaganda cinematográfica a favor del régimen de ese país, no sin conocer “la cana” de Kim Yong il del 78 al 83 por intentar “el gran escape”.