Muchos, empezando por los rivales de Donald Trump , hubieran preferido que el primer caso que supusiera la imputación del expresidente no fuera el de los pagos a la actriz porno Stormy Daniels, con una arquitectura legal discutible y un impacto en el electorado peligroso. «Ya que Trump se enfrenta a una probabilidad alta de ser acusado por uno o más crímenes serios en el futuro próximo, el único precio de la consistencia intelectual es un grado modesto de paciencia», reclamaba en ‘New York’, una revista nada conservadora, el columnista Jonathan Chait, crítico con la imputación y con el momento en el que llega. La realidad es que toda la atención se la ha comido un asunto con capacidad de reforzar las teorías de Trump de que sufre una «caza de brujas», pero uno de los casos con más miga está a la vuelta de la esquina. Noticia Relacionada estandar No Trump gana la batalla de la opinión pública: «La imputación es endeble» Javier Ansorena Tras el arresto del expresidente, los medios de Estados Unidos cuestionan los argumentos del fiscal Bragg El expresidente se enfrenta a tres investigaciones federales: su papel en el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021 por parte de una turba ‘trumpista’, que se ventila en Washington; en su mansión de Florida tras dejar la Casa Blanca, también en la capital; y su campaña para dar la vuelta a los resultados electorales de 2020, impulsada desde Georgia. Se espera que la fiscal que lidera este último caso, Fani Willis, anuncie su decisión sobre si interpone o no cargos tras su investigación. El caso está centrado en las presiones de Trump contra autoridades de Georgia -como su secretario de Estado, Brad Raffensperger, o el entonces presidente de su Cámara Baja, David Ralston, ambos republicanos- para que encontraran la manera de dar la vuelta a la victoria por la mínima de su rival, Joe Biden, en ese estado. En una llamada a Raffensperger que vio la luz, Trump le exigía que «encontrara» los votos necesarios para imponerse en Georgia. Willis convocó un gran jurado que ha revisado evidencias durante meses, incluidos los testimonios de personas muy cercanas a Trump, como Rudy Giuliani, exalcalde de Nueva York y abogado del expresidente; el senador Lindsey Graham o el que fuera su último jefe de Gabinete en la Casa Blanca, Mark Meadows. El gran jurado ha votado a favor de presentar cargos -no se conoce contra quién- y Willis tendrá la última palabra. La preocupación de Trump sobre estas otras investigaciones quedó de manifiesto en su discurso de Florida tras la imputación. Atacó casi tanto a Willis, a quien calificó de «racista» (es negra) y a Jack Smith, fiscal especial para el caso de los documentos clasificados -«lunático», dijo de él-, como a Alvin Bragg, el fiscal neoyorquino que ha conseguido su primera imputación.