Hay tres factores que facilitan el resquebrajamiento de las democracias. El primero, la inestabilidad política; el segundo, la corrupción; el tercero, el narcotráfico y el crimen organizado. La inestabilidad política, que es lo que presenciamos actualmente en Ecuador, es consecuencia de la división de la población del país en dos mitades por la polarización creciente entre quienes apoyan o rechazan a un gobernante y la adopción de métodos no electorales por parte de los opositores de un mandatario desde otro de los poderes públicos, en este caso el legislativo, para separarlo del poder. Así aparece la amenaza de ingobernabilidad que provocan las fuerzas adversas al intentar destituir al presidente en funciones porque no es acatado su mandato; el triunfador no logra el reconocimiento de las fuerzas políticas derrotadas a las que les resulta inaceptable un mandatario que no sea de su tolda política o de su interés.