Los expertos afirman que, para finales de la década, el peligroso juego atómico de las grandes potencias se habrá complicado enormemente. China será un verdadero competidor frente a los arsenales nucleares de los Estados Unidos y Rusia. En el juego participarán tres jugadores y las posibilidades de conflicto pueden crecer en proporción más que geométrica.
Cuando hay tres jugadores, cada uno debe considerar las acciones y estrategias de dos oponentes en lugar de uno solo. Esto significa que hay más resultados posibles, y cada jugador debe realizar un seguimiento de más variables, para tomar las mejores decisiones.
Además, la dinámica del juego cambia drásticamente. En un juego competitivo de dos jugadores, siempre hay un ganador y un perdedor, pero en un juego de tipo “suma cero” de tres jugadores, es probable que dos se unan contra el tercero y que uno se convierta en el objetivo a destruir por ambos oponentes. Esto crea posibilidades estratégicas mucho más complejas y perversamente más interesantes, que no están presentes en un juego de solo dos.
Este desarrollo parece inevitable. Actualmente Rusia está cooperando con China para aumentar la capacidad nuclear del país asiático. Las dos grandes potencias actuales cuentan cada una con unas mil 500 ojivas atómicas frente a las poco más de 400 de China. El presidente Xi-Jianping ha decidido producir más bombas para emparejarse a la capacidad de los otros dos grandes jugadores.
China, el jugador emergente en este mortal juego, ha percibido claramente que el mundo es un lugar peligroso, anárquico, en el que no hay una autoridad efectiva que pueda garantizar la paz y la seguridad de los Estados. Cada uno de ellos debe tener la suficiente fuerza para asegurar su propia supervivencia. El actual conflicto en Ucrania muestra que sólo la amenaza rusa de utilizar sus armas nucleares ha impedido a los Estados Unidos y la Alianza Atlántica atacar directamente a Rusia. La existencia de Corea del Norte es otro ejemplo de la importancia de la “bomba”, para asegurar la supervivencia estatal y de su régimen político.
Es evidente que en cualquier juego deben existir ciertas reglas acordadas por las partes para evitar que la competencia se convierta en una “pelea callejera” en la que todos perderemos. Así, los Estados Unidos deberán de inmediato comenzar a negociar con China y Rusia los límites, las condiciones y términos del nuevo orden internacional. Ser remisos y no intentar negociar con la nueva potencia por creer que los Estados Unidos continúan siendo el Hegemón universal, es verdaderamente imprudente si no criminal.
La adición de un tercer jugador en un juego competitivo aumenta significativamente las probabilidades de que se cometan errores fatales. Por desgracia, no hay una fórmula o modelo matemático único, que se pueda utilizar para simular un juego de tres jugadores, con lo que se aumenta la incertidumbre. Es evidente que cada juego tiene reglas y dinámicas únicas que deben negociarse, calcularse y tenerse en cuenta.
Sin embargo, hay varios enfoques matemáticos que se pueden aplicar para analizar juegos competitivos de múltiples jugadores. Por ejemplo: la “teoría de juegos”, inventada por John von Neumann y Oskar Morgenstern, es una rama de las matemáticas, que se utiliza para modelar y analizar situaciones de toma de decisiones estratégicas, en las que múltiples agentes interactúan entre sí. Los militares juegan “juegos de guerra” para visualizar, analizar y aprender en múltiples posibles escenarios.
Afortunadamente en la actualidad existen avances de la inteligencia artificial (IA) y el aprendizaje automático que se pueden utilizar para simular y analizar juegos competitivos de tres jugadores. Los algoritmos de aprendizaje por refuerzo, por ejemplo, pueden usarse para entrenar agentes de IA que jueguen juegos competitivos de tres jugadores y aprendan a tomar las mejores decisiones en función de las recompensas y castigos recibidos. Sin embargo, la confrontación geopolítica entre las potencias no es un juego. Sus consecuencias pueden ser catastróficas para la humanidad. Rearmarse no es la mejor solución.